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¡Solo es Roma!
#698

El Nuevo Testamento presenta al gobierno como necesario, e incluso dispuesto por Dios, pero no necesariamente como protector o amigo de la fe. Cuando la iglesia trata de unirse con el estado y cree que tiene que fijar las reglas para el resto de la sociedad, tiende a ejercer el poder y se desvía hacia el fundamentalismo y fariseísmo contra el cual alertaba Jesús. ¿Existe entonces una manera de relacionarnos con la política y la cultura, sin perder nuestros valores cristianos, en especial en una democracia en la que tenemos derecho a expresarnos? Cuando vemos que el mundo se está deslizando por una pendiente moral resbaladiza ¿podemos transformar la sociedad de una forma que no asfixie nuestro mensaje de amor y gracia, sin insultar o denigrar a los de la vereda opuesta? ¡Un mensaje retador!

Ya no estamos en Kansas
#697

Todos tenemos nuestro “Kansas”; ese entorno, ese trabajo, esa iglesia, o esas relaciones personales con las que crecimos, que nos son familiares y nos hacen sentir seguros. Nunca debemos olvidar de dónde venimos, pero, si queremos avanzar en nuestra vida y nuestra espiritualidad, ese lugar debe estar a una distancia segura del lugar hacia donde nos dirigimos. En nuestro Kansas, rodeados de personas que piensan y actúan como nosotros, podemos sentirnos protegidos, aislados de cualquier contaminación, pero lo más seguro es que estemos renunciando al horizonte nuevo que Dios tiene en mente para nosotros.

Como si fuera la primera vez
#696

Cuando fallamos en algo en nuestra vida -ya sea en el trabajo, en el matrimonio, como padres, o en nuestra expresión de integridad-, el sentimiento de fracaso se nos pega como si fuera nuestra piel y pensamos que jamás podremos empezar de nuevo, porque por mucho tiempo el legalismo nos ha dicho que Dios nos amará sólo si somos santos. Pero el Evangelio nos dice que Dios nos hará santos porque nos ama. Así que, si queremos recibir una nueva oportunidad, un ‘borrón y cuenta nueva’, tenemos que recordar Su amor incondicional, quitarnos la máscara de ‘santos’ y correr a la cruz buscando Su Gracia… como si fuera la primera vez.

El día después de mañana
#695

La adversidad de los últimos meses ha llevado a muchos cristianos a pensar que todo ha sucedido porque Dios dejó de ser bueno, y a preocuparse no sólo por el mañana, sino por “el día después de mañana”. Sin embargo, debemos recordar que el Señor se vale de las tormentas y tempestades para moldear nuestro carácter y que regresemos a la sencillez del Evangelio. Si no escuchamos lo que Dios nos está tratando de enseñar en medio de la adversidad, terminaremos entendiendo mal Su mensaje y abandonaremos nuestros sueños y nuestro llamado. Hoy tenemos que reinventar el cómo vivimos, tenemos que revaluar nuestras relaciones, nuestra salud, y fundamentalmente nuestra relación con Dios, con el fin de transformarnos en cristianos subversivos que miren con ojos nuevos a Jesús y que estén dispuestos a poner punto final al silencio de los corderos.