El desvío (La nueva normalidad)
#710

El desvío por el desierto no te acerca a la tierra prometida; en el desierto no consigues el aumento de salario, la casa de tus sueños, la pareja, o incluso la salud que deseabas. Sin embargo, es en el desvío cuando vas a descubrir si amas a Dios por lo que es, o simplemente por las bendiciones que te puede dar. La intención del Padre es que el desierto te lleve a una vida más allá de los logros, a una vida en intimidad con Él. Durante el desvío, el amor de Dios habla a un lugar más profundo de tu corazón; por eso, continúa por el desvío hasta nuevo aviso; recuerda que el Señor te dará favor aun cuando estés en una cárcel, en una cueva, en el desierto o incluso en el foso de los leones.

Hasta el último hombre
#709

¿Sientes que tus temores y culpas no te dan tregua? ¿Que tus seres queridos han sido alejados de ti? ¿Que la oscuridad es tu amiga más cercana? El Señor sabe lo que es estar herido; es la Iglesia quien a veces lo ignora y por eso duele tanto. ¡Somos el único ejército que abandona y remata a sus heridos! Pero debemos recordar que las heridas de la vida son una placa de honor, porque muestran que no nos rendimos. Capitalicemos nuestras heridas para internarnos en territorio hostil a buscar a los soldados heridos en combate, cargarlos sobre nuestros hombros y traerlos de regreso a casa. Es tiempo de ser vasos de misericordia y de volver a ser un ejército que se conozca principalmente por la manera en que nos amamos unos a los otros.

Esa cosa
#708

Muchas veces queremos darle a la gente la misma dosis de alimento espiritual, como si fuera una medicina genérica; pero debido a que Él nos hizo diferentes, debemos entender que cada uno de nosotros puede relacionarse con Dios de la manera en que fue diseñado. Algunos nos acercamos más al Señor cuando lo adoramos; otros cuando lo servimos. La realidad es que no importa la forma, lo vital es: «Que lo sigas tan de cerca, que el polvo que levanten los pies de tu Maestro; sea lo que cubra tu ropa y manche tu cara». Lo importante es que seamos sinceros con nosotros mismos y busquemos en nuestro interior hasta encontrar eso que nos distrae, eso que debemos cambiar, que nos impide que vayamos a los pies del Señor en todo momento: cuando estemos reflexivos en la sala, como María, o trabajando sin descanso en la cocina, como Marta. ¡Un mensaje para atesorar!

Dios viene en invierno
#707

Es fácil creer en Dios en los días de sol en que todo va bien; pero en el invierno, en los días nublados cuando nos azotan los vientos helados, es difícil mantener la fe. Sea lo que sea que hoy te agobia (una larga enfermedad, la quiebra de tu negocio, el sufrimiento en la familia, una depresión inexplicable, la terrible pérdida de un ser querido) haz una pausa por un momento y oye las palabras que el Creador susurra en tu oído: «No te angusties. Te he visto. Te he oído. Confía en Mí. Cree en Mí. Sé lo que estás pasando y me importas». Recuerda que Dios está a cargo y, como Job, aprende a dejar que Dios sea Dios y a poner tu vida en Sus manos.