Heme aquí, envíalo a él
#714

El uso constante de las redes sociales ha transformado el dolor de las personas en “causas virales” que se abandonan sin remordimiento, tras un rápido ‘me gusta’ on un ‘compartir’. Cada día nos volvemos más insensibles y nuestra capacidad de compasión y el amor por los perdidos disminuyen, aun cuando decimos sentir una carga por lo que aflije a nuestros hermanos. Si no amas realmente al prójimo, siempre delegarás la tarea de ayudarlos y dirás: “Heme aquí, envíalo a él”. Sin embargo, la compasión verdadera exige acción y sacrificio. Durante su caminar por esta tierra, Jesús sirvió a los demás, olvidándose de sí mismo. Si amas a alguien lo suficiente, ayudar no es un deber; no es algo que tienes que hacer, sino algo que quieres hacer. Recuerda que Dios no recompensa lo que decimos, sino lo que hacemos por cada uno de Sus hijos.

La iglesia ferpecta
#713

No se puede decir que amamos a la gente si pretendemos acercarnos a ellos “de noche”, como Nicodemo con el Señor. Tenemos que codearnos con personas que no concuerdan con nosotros porque: ¿de qué otra manera experimentarían ellos el reino inclusivo de Dios si gastamos nuestra energía evitándolos? Ser cristiano significa más que amar a las personas que son similares a nosotros, o socialmente aceptables. Debemos bendecir y caminar de la mano de la gente rota hasta que sane. Hemos estado demasiado tiempo en la madriguera de los templos. Hoy la iglesia tiene que salir del encierro, tiene que ser luz para las naciones y dar gracia a aquellos que están hambrientos.

Contando bajo la lluvia
#712

La mayoría tendemos a recordar lo que debemos olvidar y a olvidar lo que debemos recordar. Por algo la palabra “Recuerda” aparece 250 veces en las Escrituras. Y es que si no levantamos un altar, olvidamos pronto las lecciones espirituales que aprendimos en el camino; por eso tenemos que ser agradecidos y nuestra vida tiene que cantar las alabanzas de aquel que nos redimió y nos restauró. Cada vez que enfrentemos una crisis, cada vez que enfrentemos un gigante, cada vez que un enemigo se acerque, debemos recordar todos los milagros que el Señor ha provisto a nuestras vidas. Mantengamos un diario mental de esas historias y recordemos cada detalle. Luego, asegurémonos de contárselas a nuestros hijos, aun cuando estemos bajo la lluvia.

Parásitos (El camino a la libertad)
#711

Ese temor que nace cuando has sido rechazado por alguien al que querías complacer, suele arraigarse en el corazón y definir tu carácter y personalidad. Con frecuencia, el miedo a defraudar a alguien nos lleva a permitir que los demás moldeen nuestras expectativas y deseos con sus críticas y chismes, al igual que los parásitos afectan de alguna manera al ser que los hospeda. Sin embargo, no debes permitir que las voces negativas de los parásitos en tu vida tengan el mismo volumen que la dulce voz de tu Salvador. Tienes que afinar el oído para escuchar al Señor en medio del ruido y del bullicio. Recuerda que Él siempre se está comunicando con el corazón que le busca.