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Perder para ganar
#650

La vida es demasiado preciosa y fugaz para dejarla en manos de otros, para permitir que arbitrariamente la gente a nuestro alrededor decida cómo llenar nuestra taza emocional y espiritual, y que al final del día terminen dándonos más problemas y responsabilidades de los que podemos cargar. Esa carga extra puede provocar que no lleguemos a destino, por eso a veces hace falta tirar unas maletas por la borda, porque si no lo hacemos -ya sea por debilidad o motivados por el deseo de complacer a todo el mundo- podemos terminar volando más bajo de la altura que Dios quiere que volemos.

Error de cálculo (versión extendida)
#649

Un error de cálculo puede provocar que un edificio colapse, que un programa de computación no ande o que un proyecto se atrase o se exceda en costos; pero un error de cálculo en decisiones espirituales puede tener consecuencias aun más graves. Cuando tomamos decisiones apresuradas, disfrazadas de reverencia o de espiritualidad diciendo ‘Dios me dijo’, podemos terminar con ministerios malogrados, carreras frustradas, familias destruidas y personas lastimadas. Por eso, antes de tomar decisiones es importante escuchar Su voz, orar y hacer chequeo cruzado para asegurarnos que estamos haciendo las cosas en Su tiempo y no en el nuestro y confiar en Él mientras navegamos las crisis necesarias para que el Señor procese nuestro carácter.

Cambio de escenario
#648

Continuamente los escenarios de la vida se nos van moviendo como se mueve la escenografía en las obras de teatro y necesitamos ser buenos mayordomos para saber administrar los días de sol y los días de lluvia. Recordemos que en ocasiones Dios nos cambia de lugar para que tengamos una perspectiva diferente; o nos pone en el fondo de un pozo para obligarnos a levantar la vista al cielo buscando Su rostro. Y si bien es cierto que no nos gustan las temporadas en el pozo, debemos reconocer que José no hubiese llegado a Egipto sin pasar por una temporadas de hoyos. No se puede vivir en una eterna primavera, pues llegarán también el otoño y el invierno. La pregunta es: ¿estamos listos para esos cambios de escenario?

El vestidor de Dios (versión extendida)
#647

La “doctrina” ha sido el calmante ingerido por la iglesia, sólo calma el dolor pero esconde la causa de la enfermedad. Hay una clara diferencia entre doctrina y liberación; la iglesia está empeñada en esconder los problemas disminuyendo los síntomas. La iglesia está demasiado avergonzada con los síntomas como para tratar con el problema. No podemos condenar el aborto y esquivar a las madres solteras. Condenamos el divorcio pero si un matrimonio está en problemas, decimos que ya no pueden servir. Condenamos los homosexuales, los alcohólicos y otras adicciones, pero no estamos dispuestos a invertir las semanas, meses o años que puedan hacer falta para desenrollar las mortajas de la tumba. Si el homosexual no se hace heterosexual en el altar, lo dejamos atado. ¿De qué sirve sacar un antiguo criminal de la cárcel si no le damos un trabajo cuando se reinserta en la sociedad? Un mensaje fuerte para los que llegan en pedazos y aún no pueden armarse. Para los que llevan años heridos y aún no sanan del todo. Para los que son salvos, pero están en un largo proceso de cambio.