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Podados
#616

Es duro dejar ir cosas, dejar ir relaciones, afectos, modos de vida, costumbres, pero la vida es un ciclo que va cambiando aunque los seres humanos pongamos resistencia al cambio. El Señor alguna vez dijo: ‘Porque diste fruto, Yo tengo que cortar algunas cosas que van a ser una carga para la nueva temporada que viene en tu vida’. Reconocer que esta es la razón por la que estamos viviendo situaciones difíciles, nos ayuda a entender que Dios está poniendo en nosotros una semilla de grandeza que va a brotar y producir frutos y que no estamos siendo enterrados vivos, sino que estamos siendo plantados y podados para crecer más fuertes cada día.

El cuidador del arroyo
#615

El alma es lo que vas construyendo a lo largo de la vida y si está cimentada en Dios, es lo que te mantendrá firme cuando vengan las tormentas y las cosas se pongan feas. El alma puede ser herida, perdida, rechazada o redimida y sembrada. Posiblemente se te vaya la vida en descubrir que lo que tienes, lo que haces y lo que dices no está relacionado con tu felicidad; es la salud de tu alma lo que se refleja en tu forma de vivir. El alma es todo lo que tienes, el alma es el arroyo y tú eres el viejo cuidador, cuídalo. El arroyo será claro y cristalino, los cisnes nadarán en él, los niños jugarán en su orilla, o será un charco de aguas estancadas… es tu decisión.

Oveja negra
#614

Jesús está en el negocio de buscar, encontrar y rescatar ovejas descarriadas sin importar por qué se perdieron. Así que si te has distraído, has sido desobediente ó decidiste caminar a tu manera… no pierdas la fe. Hay oportunidad de enmendar el camino, siempre y cuando decidas regresar. No te desesperes, no levantes muros que impidan que Su amor llegue a tu corazón. El Señor irá a buscarte y te traerá a su lado, como el pastor dejó a las 99 ovejas para ir a buscar a la que se había extraviado. Entender esto es la manera de ser fiel a Dios y no fallar más. Un mensaje para atesorar.

Los disfraces de la gracia
#613

Hay momentos en la vida cuando no nos gusta lo que está pasando a nuestro alrededor y enseguida pensamos que Dios nos dejó de amar. Sin embargo, debemos recordar que el amor de Dios es incondicional y Su gracia puede llegarnos de muchas maneras diferentes. Algunas veces el Señor nos habla con sutilezas y otras tiene que poner espinos en nuestro camino para que nos enfoquemos y nos acerquemos a Él. No olvidemos nunca que después de los tiempos difíciles, el Señor siempre nos va a restaurar, a sostener, a fortalecer y nos afirmará sobre un fundamento sólido.