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Tú cambias; Jesús no
#456

Dios es el mismo ayer, hoy y por los siglos, no cambia, es inmutable; pero tú sí tienes que cambiar para ajustarte a los tiempos que te toca vivir. No esperes a ser viejo para darle todo al Señor, comienza mucho antes que tu salud desmejore y tengas poca energía, dale todo en la flor de tu vida, no al final de ella; dale tu cenit, no las sobras. Si sales a ser contracultura, la sociedad va a cambiar, pero tienes que evolucionar, tienes que estudiar, prepararte, leer, orar, ayunar, y ser mejor…10 veces mejor en lo que haces, en todos los ámbitos, en todas las disciplinas, en todas las áreas.

Solo o aislado – Parte II
#455

El reconocimiento de la Presencia de Cristo es lo que cambia nuestra manera de ver la vida, pero si vivimos ocupados todo el tiempo y no descansamos, no podremos saber cuando el Señor está en nuestra casa. Tenemos que aprender a estar solos, no aislados, para buscar al Señor y alimentar nuestro espíritu; el aislamiento agota, causa estrés; los momentos de soledad nos conectan con Su Presencia. La segunda parte de un mensaje imperdible.

Solo o aislado – Parte I
#454

Hay temporadas que Dios nos regala que no vuelven y si no aprovechamos los momentos en que el Señor está en nuestra casa para sentarnos a sus pies, escuchar, aprender y adquirir sabiduría, cuando vengan los momentos de crisis en que levantemos la vista de nuestra ocupada vida, nos daremos cuenta que estamos aislados y vamos a extrañar la calidad del tiempo que desperdiciamos. Cuando la Presencia de Dios nos visita en casa, tenemos que hacer tiempo para sentarnos a Sus pies, beber de Su agua y echar raíces profundas que nos sostengan ante grandes sequías y fuertes vientos.

Anillo de favor
#453

Un mensaje que nos cuenta tres historias maravillosas que ejemplifican que cuando tenemos el favor de Dios las cosas salen bien, aunque soplen vientos y azoten tormentas. Son tres protagonistas principales: un faraón, el rey de Persia y un acaudalado padre y tres actores de reparto que reciben un anillo que les cambia la vida. El favor de Dios nos lleva siempre un paso delante de los demás, nos permite caminar bajo cielos abiertos, tener conexiones divinas y llevar bendición donde quiera que vayamos.