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La voz por encima del desfile
#502

“Dios no te dio un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio”. Y es quizás con estas palabras que Timoteo tomó fuerza para vencer su timidez y enfrentar solo a un desfile pagano, aun a costa de su vida. Si queremos ser como Timoteo, si anhelamos ser capaces de escuchar la voz del Creador por encima del ruido del desfile, del ruido de la vida diaria, tenemos que dejar de limitarnos por nuestro carácter, tenemos que ser auténticos frente el Señor y escuchar Su voz con atención, para entender y aceptar lo grandioso que podemos llegar a ser en Su nombre.

Extraordinario
#501

Saúl es un hombre ordinario, con una vida común y un tanto frustrada, que se considera a sí mismo por debajo de la media, hasta que se topa con un llamado divino que lo transforma en un hombre extraordinario, en alguien que merece que hoy, miles de años después, todavía estemos hablando de él. Y al igual que Saúl, todos los que tenemos al Señor podemos ser extraordinarios; sólo tenemos que seguirlo, obedecerlo y Él cambiará nuestro corazón y cuando nos cambia el corazón nos atrevemos a hacer cosas extraordinarias y grandiosas por el Creador.

La voz del deseo
#500

Seis veces en el libro de Génesis, Dios retrocede el lienzo de su creación y admira su propia obra, se deleita en ella. Ese deleite es la primera emoción que Dios expresa. ¿Por qué entonces algunos piensan que todo lo que nos da deleite es pecado? ¿Por qué algunas iglesias condenan y prohíben todo aquello que tenga que ver con deseo, con placer? Cuando el salmista dice: ‘a tu diestra están los placeres para siempre’, no habla de los placeres ilícitos, habla del placer de lo bueno. Busca algo que te interese, algo que encienda tus pasiones, y Dios va a honrar eso y te va a regalar deleite, te va a regalar gozo del Señor.

Tal como piensas
#499

‘Tal como el hombre piensa, así es su corazón’, Proverbios 23-7. La mente es una fuerza que influye en nuestras vidas. Nuestra manera de pensar va a determinar que tengamos una relación con Dios directa y fluida; o una relación fría y apática, por lo que debemos cambiar nuestra mente para empezar a construir la felicidad. Si ponemos la mente y el alma de acuerdo con el espíritu, se liberará el poder de Dios en nuestra vida, para ello tenemos que estar contentos con nosotros mismos, abrir nuestra mente al Señor, y por fe creer que tenemos Su autoridad y Su gracia.