VER MÁS VIDEOS
El brindis final – (versión extendida)
#641

Tres regalos invaluables que alimentarán nuestro espíritu a través de la historia de las bodas de Caná. Y al igual que en esa boda, levantamos nuestra copa con el mejor vino de la casa, para terminar el año con un brindis final por las bendiciones que hemos recibido y las que están por venir, los proyectos que están por germinar, por la familia, por la salud y por el amor que está por fructificar.

Tú pagas tu boleto a Tarsis
#640

Cuando Dios le ordena a Jonás que vaya a Nínive a predicar a los crueles y temidos asirios, Jonás se rebela, decide ir en contra de Su voluntad, encuentra un barco que va a Tarsis, paga su boleto y emprende un largo y tempestuoso viaje en el que es echado al mar y es tragado por un pez que lo vomita en el puerto al que el Señor originalmente lo mandó. Siempre que uno desobedece a Dios el viaje es más largo y el regreso es más difícil. Entonces, si algo te está costando más de lo que pensabas pagar, está durando más de lo que pensabas quedarte y te ha llevado más lejos de lo que pensabas ir, es muy probable que estés yendo para Tarsis, que estés en una relación disfuncional, que estés emprendiendo algo que Dios no te mandó a hacer y que tu navegar te esté llevando a un puerto equivocado.

Soy leyenda
#639

Para ser considerados ‘leyenda’, hay que ser sabios al tomar decisiones en la vida, reconocer nuestras limitaciones, cambiar y adaptarnos a lo nuevo aunque no lo entendamos… y sobre todo hay que trabajar duro para lograr nuestro propósito con Dios. El hombre sabio refina su arte, su oficio, su vida, y se enfrasca en una búsqueda continua de excelencia. Para ser leyenda hay que vivir la vida con temple, y el temple y el carácter se adquieren afilando el hacha. Estudia, prepárate, cambia, no dejes de aprender y no te paralices; sigue golpeando tu árbol con el hacha, porque Dios te apoya y bendice tu vida.

Dios, no cruces mi límite
#638

Hay momentos en la vida en que nuestras convicciones quedan amenazadas por acontecimientos inesperados que nos hacen sentir que Dios nos falló y nos llevan a dudar de nuestra fe. Y dudar no está mal, las dudas son parte de la travesía; aun los héroes de la Biblia, como Juan, David y Tomás dudaron en algún momento de su caminar. Sin embargo, cuando las dudas nos llevan a tratar de negociar con Dios haciendo contratos unilaterales y poniendo límites como: “Yo voy a ser buena persona, pero Dios me tiene que bendecir” ó “Yo voy a servir al Señor siempre y cuando me vaya bien en la vida”, es ahí cuando nos desviamos de Su camino. Recordemos que hay días buenos y días malos… y que en ambos días se cumple Su voluntad.