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Las cosas tapadas no se curan bien
#645

Seguramente en tu niñez escuchaste a tu madre o a tu abuela decir que las cosas tapadas no se curan bien, refiriéndose a ese raspón en la rodilla que tú querías cubrir con una bandita. En términos espirituales este consejo funciona exactamente igual; es imposible sanar y mirar al futuro si tenemos en el alma heridas ‘tapadas’, rencores ocultos o un corazón adolorido por traiciones, por frustraciones, o por sueños rotos. Para sanar ese dolor hay que abrir el corazón y destapar nuestras heridas. Dios nos ama incondicionalmente y nos puede sanar hoy, pero tenemos que empezar por enfrentar nuestro pasado, perdonar a los que nos han causado dolor y perdonarnos también a nosotros mismos por las heridas que alguna vez ocasionamos.

Mesa para uno
#644

Cuando le preguntaron al Maestro cuál era el mandamiento más importante, respondió: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” y después agregó: “…Y amarás al prójimo como a ti mismo”. Ambos mandamientos son importantes, sin embargo con frecuencia nos olvidamos de amarnos a nosotros mismos. Y debemos recordar que sin amor la vida es insípida, el éxito no se disfruta y que no se puede amar si no nos sentimos amados. Todos necesitamos amor para estar completos y poder ser de bendición para los demás. Y para amarnos es importante de vez en cuando reservar una mesa para uno; debemos darnos tiempo para conocernos, consentirnos, valorarnos y sentirnos seguros de lo que somos y lo que hacemos.

Atascado entre dos pisos – (versión extendida)
#643

Si las tormentas de la vida no te han dado tregua y estás tan dolido que te paralizas y no puedes moverte, como un elevador estancado entre dos pisos, recuerda que todo es un proceso para fortalecer tu carácter y aprender ser de bendición para los demás. Solamente el que atraviesa una tormenta entiende a otros que están pasando por lo mismo; por eso tienes que enseñarle a la próxima generación cómo evitar la escuela de los golpes duros. Tienes que levantarte y ayudar a alguien a sobrevivir lo que ya superaste, debes reconciliarte con el niño que alguna vez fuiste para lograr tu sanidad… y si te reconcilias contigo mismo, tendrás la posibilidad de desatascar tu elevador.

Esqueletos en tu armario
#642

La historia de Oseas y Gomer habla del amor que sana heridas y perdona el pasado. Y es que todos en alguna ocasión, al igual que Gomer, guardamos esqueletos en el armario, cosas que hemos hecho que provocan que perdamos el respeto por nosotros mismos, que nos avergonzaría que salieran a la luz pública y nos impiden gozar de las bendiciones que el Señor nos da. Pero debemos recordar que el amor de nuestro Padre es incondicional. No importa lo que fuimos o lo que hicimos. Él nos ama a pesar de nuestros errores y nuestras infidelidades y va por nosotros cuando nos desviamos de Su camino.