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Vuelve 7 veces
#419

¿Qué hubiese pasado si Elías hubiese dejado de orar o su criado hubiese desistido de ir al mar para ver si venía la lluvia, después de dos, tres o cuatro veces? Fue hasta la séptima vez que el criado atisbó la lluvia. La persistencia de Elías fue lo que les permitió advertir a Acab del peligro de la tormenta y de igual modo tenemos que ser persistentes en nuestra vida espiritual para llegar a Su corazón. Es fácil abandonar los sueños, olvidar las promesas que no se cumplen y los milagros que no llegan… pero no claudiques, no bajes los brazos, porque cuando tú oras con fe, sin aceptar un ‘no’, esa persistencia es la que mueve el corazón del Señor.

La felicidad de no tener nada
#418

Escribir la Palabra en las tablas de tu corazón siempre produce una alegría que proviene del espíritu y no de la carne. Si tu gozo depende de lo que tienes, de los castillos de arena que estás construyendo día a día, debes saber que el océano tarde o temprano se llevará tus creaciones y que lo importante para el Señor no es tanto que termines el castillo, sino cómo vives el proceso de construcción; por eso debes tener contentamiento y alegrarte con lo que Dios te da, sin importar las circunstancias. Y si por momentos sientes que pierdes el gozo de vivir y de celebrar lo que tienes, recuerda que somos forasteros en este mundo y que nada nos llevaremos al partir. Lo importante es levantarse cada día a seguir construyendo en fe, un ladrillo a la vez.

Ojos, escrituras y mente
#417

Tú puedes conocer a Cristo y saber mucho de la Biblia, pero si no tienes tus ojos y mente abiertos para sentir Su presencia y entender Su palabra, vas a estar cerrado a lo nuevo que Dios tiene para tu vida. La palabra de Dios está viva, nuevas son sus misericordias cada día; y para crecer en el Señor y recibir sus revelaciones, tienes que reemplazar tu odre viejo por uno nuevo, tienes que aprender a discernir la temporada en que vives, a no estancarte en un modelo, en una forma de ser y a ensanchar tu mente y abrir tu corazón a Dios.

Cabeza y no cola
#416

¿Cuántos de nosotros podemos decir ‘de no haber encontrado a Jesús yo sería un hombre, una mujer gris, pero me encontré con Él y estoy siendo una bendición a las naciones, a mi familia, a la gente que me conoce? Muchas personas reaccionan ante la vida, se conforman con lo que tienen y no se atreven a ir por lo mejor, por lo que Dios tiene destinado para ellos, y se auto-limitan por las responsabilidades de la vida cotidiana, la rutina, los fracasos, la culpa o el temor. Pero la vida real es enfrentarse todos los días con un desafío nuevo, sin perder la noción de que Dios nos quiere poner como cabeza y no como cola, por arriba y no por debajo. Un mensaje revelador.