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Shalom
#545

Shalom… “La paz os dejo, Mi paz os doy”; esa paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento es el último regalo que el Señor da a sus discípulos y es también Su legado para Su pueblo. Un mensaje que te ayudará a identificar y confrontar los miedos que te quitan la paz, para poder así vivir sin angustia y enfocado en lograr el propósito que Dios tiene para tu vida, aun en medio de las aflicciones y tormentas que vendrán en forma de enfermedades, despidos inesperados, relaciones quebrantadas o fracasos morales.

La estupidez se pega
#544

Hay amigos que llevan a la ruina y hay amigos más fieles que un hermano. Salomón nos advierte de ciertos rasgos de carácter que son ofensivos para Dios, que pueden ser tóxicos si los tiene la gente que permitimos que esté a nuestro alrededor. Pero, así como la estupidez se pega, también lo positivo se contagia, por eso es importante elegir bien nuestras amistades. El Señor tenía una muchedumbre que lo seguía, pero sólo unos pocos estaban cerca de Él; busquemos siempre a quienes nos alientan y elevan nuestro carácter. Para crecer y ser mejores personas, debemos rodearnos de quienes nos hacen sentir que debemos buscar más a Dios.

Fuera de control
#543

Pocas cosas tienen el poder de arrojar nuestras vidas a un caos, como lo es el estrés económico. Cuando uno está con problemas financieros no puede pensar, no puede razonar de manera clara. Por eso es importante mantener una relación saludable con el dinero, entendiendo primeramente que todo lo que tenemos es por providencia divina, aprendiendo a vivir con lo que tenemos en la temporada que estemos atravesando, honrando al Señor con nuestro diezmo y respondiendo a los susurros de Dios, por retadores que nos parezcan. Un mensaje clave para lograr gozar de Sus bendiciones hasta que sobreabunden en nuestras vidas.

Agravios – Parte II
#542

La segunda parte de un práctico mensaje que nos ayudará a aprender cómo enfrentar los agravios que nos han lastimado y cómo superar aquellos que han dejado huella en nuestras vidas, para así poder vivir sin ser esclavos del rencor y del odio. Si logramos aprender a viajar liviano, si logramos perdonar y dar vuelta a la hoja para liberarnos de cargas que no son nuestras, conservaremos el corazón y el alma de niño… y viviremos más cerca del Señor.