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No calificas
#572

Seguramente en algún momento en la vida has escuchado a alguien decirte que ‘no calificas’. En la escuela, en el trabajo o en la familia somos evaluados continuamente y esto nos puede llevar a dudar y preguntarnos si estamos a la altura de lo que Dios quiere de nosotros, de lo que nuestra familia espera que seamos. Pero uno no debe ir por la vida calificándose por el entrenamiento y la competencia, porque el sistema de calificación de Dios es diametralmente opuesto al nuestro; Él no mira lo que el hombre mira, Él mira el corazón. Para vivir en plenitud y ser mejores cada día, debemos aprender a aceptarnos como somos, con nuestros errores y debilidades, debemos confrontar esas partes que preferiríamos ignorar y entender que estamos en un proceso de cambio, que somos gente en reparación.

Necesito un bastón
#571

La vida no te cambia, uno cambia a la vida, uno provoca a la vida; por eso es determinante que cuando el Señor te pregunta: ‘¿qué quieres que haga por ti?’ la respuesta sea inmediata: ‘esto es lo que yo quiero’. Pero si no sabes lo que hay en tu corazón y lo que quieres logar, puedes terminar pidiéndole un bastón, en vez de pedirle la vista; o pidiéndole muletas en vez de pedirle piernas nuevas. La Biblia dice que el Señor puede darte en abundancia; entonces, pide en grande, aunque sientas que no estás listo para avanzar. Si tu expectativa es grande, el aceite será grande y podrás ser de mayor bendición para la gente a tu alrededor.

Banda de hermanos
#570

Hay un dicho africano que dice: ‘Si quieres ir de prisa, ve tú solo; si quieres ir lejos, tienes que ir junto a otros’. La vida es una carrera de relevos que no podemos correr solos; necesitamos pertenecer, formar parte de un grupo de hermanos, no necesariamente de sangre, que compartan una amistad incondicional a pesar de las diferencias que puedan existir. Hay lazos más fuertes que la sangre y el origen; David tenía un círculo de guerreros que darían la vida por él y él por ellos; Rut renuncia a regresar con los suyos y promete a su suegra Noemí: ‘donde tú vayas yo iré, donde tú mores, yo moraré…’. ¿Cuál es tu banda de hermanos? ¿Quiénes morirían por ti y por quién tú morirías? Un mensaje para reflexionar.

Vivir escapando
#569

Hay personas que deciden escapar y no enfrentar un modo de vida; son fugitivos que nunca terminan de instalarse en un sitio, que no echan raíces y no tienen un hogar. Pero mantener un territorio es fundamental para lograr llegar a destino y no ser aquello de lo que huimos. Escapar nunca es la solución de un problema, el vivir huyendo hace que tu vida termine siendo como una hoja a merced del viento y siempre te sentirás víctima de las circunstancias. Hay que enfrentar la vida con fe, hay que defender nuestro campo de lentejas como hizo Sama. No huyas, deja el pasado atrás y pelea por el futuro; lucha por lo que es tuyo. Necesitas decidir por quién estás dispuesto a morir, para encontrar una razón por la cual vale la pena vivir.