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El síndrome del enanismo
#468

A los enanos espirituales no les gusta aprender ni crecer. Son personas inmaduras que cree que para ser cristiano es suficiente asistir habitualmente a la iglesia los Domingos y no buscan estar con el Señor el resto de la semana. Pero la madurez espiritual es buscar al Señor no por obligación ni por costumbre, sino por amor. Cuando tienes madurez, viene la prosperidad y la disfrutas y si vienen tiempos de escasez sigues confiando en Él; amas al Creador en la salud y en la enfermedad, cuando estás en compañía y en tiempos de soledad, cuando sientes Su presencia al orar y aun cuando no sientes nada. ¿Eres un cristiano maduro o un enano espiritual?

El lado oscuro de la luz
#467

Como cristianos tenemos la responsabilidad de ser luz donde hay oscuridad, de afectar nuestro entorno de manera positiva llevando el mensaje de Cristo a los que nos rodean. Y esta tarea no es sencilla, pues si no estamos emocionalmente sanos podemos opacar o malinterpretar el mensaje, como pasó a los líderes religiosos de la época de Jesús, que pensaban estar en lo correcto al llevar al Mesías a la cruz. Debemos ser tolerantes y misericordiosos al compartir la luz, sin acercarnos o alejarnos demasiado de Cristo. Un mensaje para atesorar.

Náufrago
#466

En ocasiones Dios permite que naufragues en una isla porque quiere hablarte de una manera clara y directa, como lo hizo con Juan en su exilio a la isla de Patmos. Y aunque te sientas solo en la isla y pienses que el Señor te abandonó, esa situación por la que estás pasando -sea un quiebre financiero, una enfermedad, o una relación rota-, es el mejor lugar para acceder sin escalas al cielo, para subir de nivel y que el Señor te dé una revelación. No pierdas la esperanza en tu isla, sigue respirando, no dejes de luchar, recuerda que mañana saldrá el sol y quién sabe lo que traerá la marea. Un mensaje que no te puedes perder.

Pajaritos
#465

El amor de Dios es incondicional. Él nos ama cuando somos fuertes y cuando somos débiles, cuando somos santos y cuando somos pecadores. Nos ama aun cuando nos consideremos invisibles e insignificantes como el quinto pajarito que se vende por un cuarto. Entender y aceptar Su amor, nos llevará a rescatar al héroe que debimos haber forjado en nosotros, nos permitirá estirar nuestras arrugas frente al espejo para descubrir al verdadero yo que por alguna causa perdimos en el camino. Recordemos que ningún pajarito cae sin que el Señor lo sepa. Él siempre está con nosotros.