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Massevot ¿qué pasó aquí?
#606

Hay acontecimientos en nuestra vida que atesoramos y que nos marcan para siempre. El problema es que muchos de nosotros olvidamos lo que debíamos recordar y recordamos lo que debíamos olvidar. Y es precisamente la forma como administramos y editamos los recuerdos, lo que determina la manera en que esos recuerdos afectarán nuestra vida; entonces, podemos ser víctimas eternas de los sucesos dolorosos que atravesamos, o podemos capitalizarlos para crecer y fortalecernos con ellos, como hicieron los israelitas al usar rocas o massevot para no olvidar el milagro de su paso por el río. Un mensaje para reflexionar en los massevot de nuestra vida.

Jesús se está riendo
#605

Cada vez que te sientas triste, recuerda que el Señor no es alguien malhumorado que está esperando a que hagas las cosas mal para castigarte. Por el contrario, el Señor es alguien que ríe, que quiere tener una relación cercana contigo, que te busca cada día. El Rey de Reyes es aquel que abraza y conforta al quinto pajarito que se siente abandonado y solo, es aquel que busca a la oveja que ha perdido el camino de su pastor. El Señor ríe aun cuando te equivocas, porque sabe que vas a volver a sus brazos como el hijo pródigo volvió a su padre. Un mensaje al corazón.

No olvides cómo llegaste al viñedo
#604

Del mismo modo que los trabajadores en Mateo reclamaron un pago ‘justo’ al dueño de la viña, la mayoría de nosotros somos propensos a creernos con más derechos que los demás y vamos por la vida reclamando justicia y dando lecciones de superioridad moral. Pero, no olvidemos que en algún momento nos van a medir del mismo modo que nosotros medimos a los demás. Antes de juzgar y criticar, recordemos que muchas veces nosotros hemos llegado quebrantados al viñedo, sintiéndonos indignos de estar en Su presencia… y aun así hemos gozado de Su gracia sin merecerla, porque la gracia del Señor es incondicional y no depende de nuestros logros ni de las horas trabajadas.

Reducción divina
#603

No se puede llegar a la tierra prometida sin pasar por un desierto lleno de aflicciones y crisis; sin embargo, esos tiempos difíciles son los que forjan nuestro carácter. Es a través de las tormentas que el Señor nos enseña a doblegar nuestro orgullo, nos hace trabajar para fortalecer nuestras debilidades y nos lleva a cortar relaciones tóxicas que nos drenan y merman nuestra unción. Y cuando quitamos de nuestra mente y nuestro corazón todas las cosas que nos alejan de Su camino, esa reducción hace que liberemos espacio para albergar lo nuevo que Dios tiene preparado para nosotros. Un mensaje para reflexionar.