VER MÁS VIDEOS
Rodeados – Parte II
#585

En ocasiones nos sentimos solos ante la vida, no porque esa sea la realidad, sino porque tenemos los ojos cerrados y no nos damos cuenta que el Señor está, ha estado y estará presente siempre. Siempre hay ángeles rodeando nuestra economía, nuestras finanzas, nuestros hijos, nuestra salud; puede ser que tengamos algunos días grises, pero los días soleados son más. Abre tus ojos espirituales, como hizo Geizi ante el ejército enemigo y así podrás ver, al igual que él, al ejército más grande que está a tu lado en las batallas. Recuerda: no estás solo, te está protegiendo el Señor.

Rodeados – Parte I
#584

Las personas negativas, las frustraciones, la presión social para que seamos ‘normales’, pueden de momento hacernos sentir que estamos rodeados por el enemigo, sin escapatoria alguna. Y cuando nos sentimos rodeados, vivimos con incertidumbre y temor, haciéndonos vulnerables a creer las cosas negativas que nos dicen y que lastiman nuestra estima. Si hoy te encuentras al borde del barranco, debes recordar que no estás solo y nunca estarás solo, porque el Señor está contigo y pelea tus batallas por ti. La primera parte de un mensaje para recargar tu espíritu.

Tras el filo perdido
#583

Hay momentos en la vida en que sin darnos cuenta perdemos la pasión por el Señor y estamos desanimados, con un vacío que nos agobia y que no sabemos cómo llenar. Es entonces que vamos pasando los días en piloto automático y sentimos que luchamos mucho, trabajamos mucho y no avanzamos. Nuestra mente está ocupada con la monotonía de la vida cotidiana y eso nos impiden acercarnos a Su presencia; perdimos el enfoque, como el discípulo de Eliseo perdió el hacha en el río. Si queremos recuperar el filo del hacha, tenemos que identificar la causa por la que perdimos la pasión, tenemos que volver al sitio donde perdimos todo lo que habíamos logrado y a partir de ahí podremos recuperar la comunión con Dios.

Parando el sol
#582

El Señor dijo: ‘No me hables a Mi de la montaña, háblale a la montaña de Mi’. Hay una montaña que está esperando tu orden. Y aunque te parezca que hay cosas que no entiendes, que no tienen solución, que hacen ruido a tu teología, tienes que ser un Josué al pararte con autoridad y fe sobrenatural ante el sol, para ordenarle que se detenga porque no puede oscurecer sin que veas tu sueño y el sueño del Señor cumplido en ti.  Si tu zarza ardió, si Dios prometió que te iba a dar la tierra… así será; no termina tu camino sin que Dios te bendiga. No te rindas, no bajes los brazos aun cuando te hayas equivocado, porque el Señor, como todo buen padre, va a cumplir todas las promesas que le ha dado a cada uno de Sus hijos.