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Fila nueve
#576

La diferencia entre los sueños que alguna vez concebimos y nuestra vida diaria, puede causarnos una frustración tan grande que nos lleve a negar nuestra realidad, a que la ignoremos, o a que nos demos por vencidos y dejemos de luchar por nuestros sueños, por nuestro matrimonio, por nuestros hijos, o por un mejor futuro. Pero debemos recordar que, al igual que Sansón pudo sacar miel del cadáver del león para alimentarse él y los suyos, nosotros podemos edificar y construir aun en las situaciones más difíciles, cuando nos acercamos al Señor con espíritu de agradecimiento y reconocemos que hoy, al igual que los sobrevivientes de la tragedia de los Andes, viajamos en el avión de la vida en asientos de la fila 9 hacia adelante. Un mensaje que tocará tu corazón.

Capas de cebolla
#575

Si te preguntaran hoy quién eres, cómo te describes, ¿qué palabra utilizarías? ¿cuál sería tu carta de presentación? ¿Tímido? ¿Fracasado? ¿Alegre? ¿Esposo? ¿Doctor? ¿Divorciado? ¿Hispano? Tal vez te resulte difícil elegir una palabra para describirte, porque somos complejos y, como las cebollas, tenemos muchas ‘capas’ que vamos descubriendo a lo largo de nuestro andar. Algunas de esas capas nos agradan, otras no, pero todas son parte nuestra y van a definir la forma de pararnos ante la vida. Reconozcamos y aceptemos nuestros defectos y nuestras virtudes, porque Dios nos ama como somos, con todas nuestras capas de cebolla.

Yo también
#574

Todos tenemos debilidades de carácter, pero no todos las aceptamos; peor aún, algunos fingimos que no existen y escondemos nuestras fallas ante los demás y ante Dios. Pero debemos conocer y aceptar nuestros fallos, pues el Señor en ocasiones permite que los tengamos porque eso nos ayuda a identificarnos con todos aquellos que son débiles como nosotros. Recordemos que es en gran medida debido al dolor y a la humanidad que compartimos, que podemos ser empáticos y ‘tocar’ a las personas que nos rodean. Podemos ser de mayor bendición a los demás, cuando somos auténticos y humildes al decir: ‘yo también he pasado por eso’, ‘yo también he pecado como tú’, ‘yo también, a pesar de todo, he recibido la gracia y el amor del Padre’.

Estás en proceso
#573

Muchas personas creen que cuando aceptan a Cristo y pasan por las aguas del bautismo, dejan atrás sus pecados y se vuelven santos de inmediato. Pero el cambio lleva tiempo, no es algo instantáneo, así que tendrás que seguir luchando día a día con tus debilidades, con tu mal carácter, con tus adicciones. Y aunque en momentos te invada la frustración y sientas que no creces como persona, que tropiezas con la misma piedra una y otra vez, debes entender que el Señor está trabajando en ti, que eres un modelo sin terminar y Él te ama y te usará para Su gloria tal como eres; igual que amó y usó a Pedro, Moisés, Gedeón y David, con sus virtudes, sus luchas y sus imperfecciones. Un mensaje para atesorar.