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Gente loca
#427

El temor a parecer tontos, a ser diferentes, a no ser lo que la gente espera de nosotros, con frecuencia nos vuelve conformistas y hace que no tomemos riesgos; pero la madurez espiritual consiste en preocuparnos cada vez menos por lo que la gente piense de nosotros y cada vez más por lo que piense Dios. La Biblia nos da ejemplo de muchas cosas locas y descabelladas que hicieron los seguidores de Jesús: Ezequiel cocinó con estiércol, Balaam habló con una burra, Oseas se casó con una prostituta, de Noé se pensó que era un tonto por construir un arca en el desierto… ¿Estás dispuesto hoy a creerle como niño al Señor y a hacer locuras por Él?

Punto sin retorno
#426

Todos en la vida tenemos un punto sin retorno, un momento clave que puede conducirnos hacia un fracaso o hacia un éxito, que puede cambiar nuestra vida para bien o para mal. A veces es una regla que hay que romper, un riesgo que hay que asumir, un sacrificio que hay que hacer… y una vez que se da el paso hacia adelante, no hay vuelta atrás. Abraham, Moisés, Raab, José, Ester, son sólo algunos ejemplos en la Biblia, de hombres y mujeres que tomaron decisiones que cambiaron la historia, a pesar de sus limitaciones y desventajas. No esperes ser perfecto para tomar riesgos…y con Su amor, con fe en Él, baja de la barca para seguir Su llamado…

El campo de los sueños
#425

Si quieres que Dios haga algo nuevo en tu vida, tienes que estar dispuesto a cambiar, a romper con viejos hábitos y construir nuevos, a dar la milla extra cada día, porque todos los juegos se ganan en el entrenamiento, no en el día del partido. Puede que no seas el más hábil, el más talentoso o el más capaz, pero siempre puedes ser el más esforzado. Recuerda que si esperas que Dios divida el río para cruzarlo, vas a quedarte en la parte seca toda tu vida. Tienes que entrar en el río, mojarte los pies, para que Dios lo divida. Tienes que construir tu campo de los sueños por fe, como Noé construyó el arca, como Eliseo abrió zanjas en el desierto… para que lleguen las bendiciones y gloria del Señor a tu casa.

Piedras pulidas
#424

¿Cuándo fue la última vez que tuviste una piedra en la mano? La mayoría de nosotros vivimos arrojando piedras a nuestros semejantes -igual que los fariseos arrojaban piedras a las mujeres pecadoras- y por arrojar piedras nos olvidamos de nuestro verdadero propósito que es salvar a los perdidos. Pero el Señor nos dice que es hora de soltar las piedras que cargamos en contra de nuestros padres, nuestro cónyuge, nuestro jefe, nuestro profesor o nuestro hermano, por lo que alguna vez nos lastimaron. En vez de piedras, debemos arrojar redes para pescar almas; debemos dejar de ser guardias de prisión, para enfocarnos en ayudar a los necesitados…y un día notaremos que habremos soltado las piedras sin sentirlo.