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Está bien que no estés bien
#610

La vergüenza es muy parecida al colesterol. Hay una vergüenza buena que viene con la convicción de pecado, llevándote a cambiar y ser mejor persona; y hay otro tipo de vergüenza, la mala, que tapa las arterias espirituales, provoca un infarto al corazón y no te deja acercarte a Dios. Entonces, hay que entrenar nuestros corazones para que aprendan a escuchar la voz del Señor por encima de nuestra vergüenza y de nuestra culpa, ya que en la medida en que logremos reconciliarnos con lo que hemos sido y lo que hemos hecho, podremos crecer y ser libres en el Señor.

No estoy saludando, estoy ahogándome
#609

En ocasiones los problemas y las crisis convergen en tu vida como en una tormenta perfecta, y sientes que te ahogas en un mar de ansiedad, de tristeza, de desolación… y en medio de tu depresión llegas a pensar que el Señor te abandonó. Pero debes comprender que tus heridas fortalecen tu carácter, que las batallas no son un castigo del enemigo… sino que a veces Dios tiene que permitir que sientas que estás ahogándote para que logres enfocarte en lo verdaderamente importante, como pasó a tantos héroes de la Biblia, que tuvieron que luchar incontables batallas en su camino hacia el Señor.

Riesgo calculado
#608

Si no estás preparado para equivocarte vas a perder la imaginación, nunca vas a hacer nada original, no vas a desarrollar tu potencial, no vas a ser capaz de tomar riesgos. Pero la vida es dar pasos, la vida es correr riesgos, salir, emprender. Y si bien es cierto que hay que prever, planear y prepararse antes de enfrentar nuestras batallas, también es verdad que en ocasiones hay que dar los primeros pasos con valentía y fe, aun cuando no tengamos todos los planos terminados y todas la variables controladas, porque no podemos pasar la vida inmovilizados por el miedo de lo que podría ocurrir.

Accesible
#607

La palabra acceso en el original griego significa audiencia con el rey. De todos los líderes que han existido, Jesús ha sido la persona más accesible; Él dejaba que todo el mundo se le acercara: leprosos, gentiles, samaritanos, criminales, prostitutas, pecadores, traidores, ricos, pobres… todos. Y nosotros ahora, igual que en esos tiempos, estamos a un paso de la cruz, a sólo una oración de distancia de Su amor. El Señor ama tenerte en Sus brazos, ama que te acerques a Él, estés como estés; aun con estiércol en los pies, aun cuando sientas que no mereces Su misericordia y Su perdón… Él nunca te dejará fuera.