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Heridas de vida
#632

Aquel que ha luchado y peleado en la vida, lleva heridas en su corazón, ya sea por un fracaso en el amor, una quiebra financiera, una niñez infeliz, una enfermedad letal o un accidente inesperado. Y aunque la sociedad nos enseña que debemos ocultar nuestras heridas para no parecer vulnerables y débiles ante los demás, no debemos olvidar que las heridas son una placa de honor que muestran que no nos rendimos y que nos aferramos al Señor hasta salir de las crisis. Nunca te avergüences de tus heridas, porque son lo que te hace diferente y valioso. Cuenta tus batallas aun cuando pienses que no eres digno de Su presencia. Nunca un hijo del Creador va a perder el derecho a comer el pan de vida y a beber el agua de Su fuente. Recuerda las palabras del Señor: ‘Bástate de Mi gracia porque Mi poder se perfecciona en tu debilidad’.

¿Qué te mandé a hacer?
#631

A la mayoría nos pasa que en algún momento en la vida nos olvidamos cuál fue nuestro primer llamado, ya sea porque nos aferramos a una vida cómoda y no queremos cambiar, porque nos llenamos de actividades que nos hacen desviarnos de nuestro propósito, o porque nos sentimos indignos de caminar con el Señor. Y hoy el Él nos vuelve a preguntar lo mismo que a Pedro después de su traición: ¿qué hay en tu corazón? ¿todavía me amas? ¿recuerdas qué te mandé a hacer? Un mensaje imperdible para volver a la Palabra y alimentar nuestra alma.

Cautivos mentales (Versión extendida)
#630

Hay diferentes formas de ver la vida, algunos ven oportunidades donde otros ven sólo problemas; algunos ven una ola para surfear y otros creen que la ola los va a ahogar… y es la misma ola, la diferencia está en cómo nuestra mente la percibe. Una mente libre permite ver oportunidades que permanecen cerradas para quienes tienen un pensamiento limitado; una mente libre abre el futuro, una mente libre le puede creer a Dios como un niño. Aprendamos a ensanchar la mente, seleccionemos los recuerdos que nos edifican, que nos permiten crecer, seamos humildes para admitir que no lo sabemos todo, que hay muchas cosas que necesitamos aprender. Quitemos las cadenas que aprisionan nuestra mente: las críticas, los tabúes, la culpa, el rencor, los miedos, el enojo. Cambiemos el filtro negativo con que vemos la vida. Necesitamos tener una mente amplia para conquistar nuevos territorios para el Señor.

El último samurái
#629

¿Hasta cuándo vamos a justificar nuestro comportamiento por el entorno, por la pobreza en la que crecimos, por el pastor que tuvimos? Llega un momento que uno se tiene que hacerse responsable de su propia vida, en que uno tiene que aprender a actuar como un samurái. Un samurái jamás culpa a otros por lo que le sucede, nunca abdica su responsabilidad. Gane o pierda en las batallas, el samurái nunca puede ser derrotado porque sabe que él elige su destino. Recuerda que cuando tú culpas a otro, te vuelves dependiente de ese individuo para resolver tu problema y para cambiar tus circunstancias. No evadas la responsabilidad de tus actos, hazte cargo de las consecuencias y reflexiona para no cometer dos veces los mismos errores.