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The Voice
#508

La misma voz que al principio de los tiempos dijo: ‘Hágase la luz’, es la misma voz que después separó el Mar Rojo, transformó agua en vino, resucitó muertos y sanó leprosos. Hoy, esa misma voz no ha perdido su poder y el peso de lo que dice y puede cambiar tu vida con un grito o con un susurro. Lo importante es estar atentos a la voz, Su voz, porque si no puedes oírla, tu destino puede estar en juego.

Mesa para dos
#507

Cuando tú dejas una silla desocupada en una mesa para dos, es una invitación al enemigo para que ocupe el lugar vacío. Y si el enemigo se te sienta a tu mesa, te hará creer que nunca vas a poder seguir adelante; él te dirá que vas a fracasar, que estás arruinado y debes darte por vencido… pero recuerda que es el Rey quien preparó la mesa para ti. No importa si te sientes sucio o en pecado, el Señor siempre te considerará digno de que compartas un banquete en Su presencia.

No sabía
#506

Hay dos situaciones en las cuales no estar conscientes de algo, tiene graves consecuencias en el ámbito espiritual. Las situaciones cuando lo sagrado se vuelve común y no reconocemos la presencia de Dios –como Moisés, que no sabía que tenía el brillo del Espíritu Santo en su rostro cuando bajó del monte; y las situaciones cuando no nos damos cuenta que hemos perdido la unción -como pasó a Sansón, que no sabía que Jehová se había apartado de él. Y nosotros no podemos darnos el lujo de no saber; tenemos que estar conscientes de nuestra relación con Dios, y adorarle con todo nuestro ser en espíritu y verdad, para gozar Su gloria.

Un código de lenguaje
#505

“La muerte y la vida están en el poder de la lengua”, Proverbios 18:21. Las palabras pueden construir o destruir, alentar o desalentar; comunicar verdades o transmitir mentiras, podemos traer paz o generar tensión, crear amigos o generar enemigos; por eso debemos cuidar no sólo las palabras que decimos, sino la intención con que las decimos. La vida se pasa rápido y debemos usar nuestro tiempo para ser de bendición, para edificar, para hacer que alguien se sienta bien con nuestras palabras y con nuestros actos.