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Un día a la vez
#625

En ocasiones la vida nos hace volar tan rápido que sin darnos cuenta nos vamos preocupando por cosas que no son importantes, olvidándonos de procurar una dieta espiritual balanceada. Pero la Biblia siempre habla de que debemos vivir un día a la vez. Lo único que tenemos es el día de hoy, no podemos vivir llorando los fracasos del pasado, ni preocupados por la incertidumbre del futuro. Es importante saborear la vida, extraer lo más valioso de cada día y por la noche, cuando vayamos a dormir, recordar que cada mañana el Señor nos dará nuevas misericordias, nueva gracia y una nueva oportunidad para vivir.

Bajar de la ola
#624

La vida es como un mar lleno de olas que tenemos que aprender a surfear. Hay olas que, al subirte a ellas, te costará toda tu energía mantenerte en equilibrio y después de unos momentos te tirarán de la tabla y terminarás en el medio del mar, agotado, sin haber avanzado mucho. Pero si eliges la ola correcta, disfrutarás el viaje y terminarás por bajarte elegantemente cuando la ola termine. Si te sientes agotado física y mentalmente, necesitas identificar la ola incorrecta en la que te has subido, necesitas reflexionar cuáles fueron los puntos críticos que te ocasionaron este cansancio y después podrás cambiar de ola… Una invitación a vivir una vida intencionada y con propósito.

Control de calidad
#623

Muchos de nosotros queremos obtener resultados inmediatos y sin dificultades en la vida, como cuando metemos una comida congelada a un microondas; sin embargo, esta mentalidad de microondas no funciona en el mundo espiritual. Antes de darnos bendiciones y antes de exponernos ante los demás, el Señor hace un último control de calidad para probar nuestra paciencia, nuestro carácter y nuestras motivaciones, y si no estamos listos para ser de bendición a los demás, el Señor nos llevará a un sitio oculto para procesarnos hasta que podamos ser expuestos como perlas cultivadas y no tengamos de qué avergonzarnos.

The perfect storm
#622

A veces la tormenta perfecta en nuestra vida se desata porque una situación adversa, o un infortunio, genera un efecto dominó negativo. Y es que cuando se presentan una o dos dificultades a la vez, generalmente las podemos sortear; pero cuando las crisis se van sumando y amenazan áreas críticas como las finanzas, las relaciones, el trabajo, o la salud, es ahí que nos preguntamos ¿hasta dónde vamos a soportar? ¿por qué pasamos por momentos difíciles, si somos buenos cristianos? Pero debemos entender que las tribulaciones son parte de la vida y no se pueden evitar; aun siendo cristianos vamos a pasar por crisis y sufrimientos; la diferencia es que nuestra fe nos fortalece y resistimos las tormentas porque sabemos que el Señor nos sostiene en Su red de Amor y Gracia… y no nos dejará caer.