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Pingelap (versión extendida)
#602

La Biblia da muchos ejemplos de que Jesús veía lo que otros no veían: donde los demás veían a un hombre paralizado, Él veía a un hombre con fe, donde los otros veían a un traidor político, Él veía a un futuro discípulo, donde los demás veían a pecadores, Él veía a personas necesitadas. A diferencia de Jesús, a muchos de nosotros nos cuesta ver los milagros que ocurren a nuestro alrededor y las necesidades de los demás; vamos por la vida enfocados en nosotros mismos y dejamos pasar oportunidades de servir, de crecer en el espíritu, de predicar y de ayudar al prójimo; es como si tuviéramos una ceguera espiritual que nos impidiera ver los colores a nuestro alrededor. Pero la vida no es en blanco y negro como en Pingelap y si logras ver sus colores, apreciarás mucho más las obras del Señor.

¿Y yo qué gano con esto? (versión extendida)
#601

Los seres humanos somos egoístas por naturaleza; nos cuesta trabajo dar y cuando damos generalmente esperamos algo a cambio. El miedo a perdernos algo que merecemos ganar nos obliga a buscar ventaja, a siempre pensar ‘¿y yo qué gano con esto?’. Pero en el reino de Dios el que quiere ser primero será el último y el último será el primero. Cristo vino a servir, no a ser servido; por eso no tuvo reparo en lavar los pies a sus Discípulos. Sin embargo nosotros a veces estamos tan metidos en nuestro mundo, que no vemos las necesidades de los que están a nuestro alrededor. Aprendamos a ser generosos y a no juzgar a los demás y el Señor respaldará nuestro caminar.

El rey está desnudo
#600

No siempre uno tiene que hacer lo que la mayoría dice que debamos hacer, porque podemos terminar viviendo una vida prestada, casándonos con quien no queremos, estudiando una carrera que no nos apasiona, trabajando en un empleo por darle gusto a los demás… y vamos por la vida dejando a un lado el propósito que Dios tiene para nosotros. Cuando eres auténtico y fiel a tu esencia, tienes el valor para luchar por lo que quieres, para confrontar adversidades de frente y para gritar ‘el rey está desnudo’, aunque los demás no se atrevan a hacerlo.

Tienes un caso
#599

Muchas veces oramos y no recibimos bendición porque nuestra forma de orar es incorrecta: oramos por cosas que no debemos orar, oramos reclamando justicia por nuestros logros, o clamamos sin la certeza de que llegarán las bendiciones. Para que nuestras oraciones sean escuchadas, debemos presentar nuestro caso ante el Señor basados en evidencias, basados en Sus promesas y en los precedentes que encontramos en las historias narradas en la Biblia, como hicieron Moisés Elías y Josué. Cualquiera, pecador o no pecador, puede presentar un caso ante el Creador, porque somos escuchados por Su gracia y no por justicia. Si alineamos nuestro corazón con el de Dios, si nuestros sueños están reconciliados con los suyos, nuestra vida será bendecida y tendremos siempre mucho para dar.