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Atascado entre dos pisos – (versión extendida)
#643

Si las tormentas de la vida no te han dado tregua y estás tan dolido que te paralizas y no puedes moverte, como un elevador estancado entre dos pisos, recuerda que todo es un proceso para fortalecer tu carácter y aprender ser de bendición para los demás. Solamente el que atraviesa una tormenta entiende a otros que están pasando por lo mismo; por eso tienes que enseñarle a la próxima generación cómo evitar la escuela de los golpes duros. Tienes que levantarte y ayudar a alguien a sobrevivir lo que ya superaste, debes reconciliarte con el niño que alguna vez fuiste para lograr tu sanidad… y si te reconcilias contigo mismo, tendrás la posibilidad de desatascar tu elevador.

Esqueletos en tu armario
#642

La historia de Oseas y Gomer habla del amor que sana heridas y perdona el pasado. Y es que todos en alguna ocasión, al igual que Gomer, guardamos esqueletos en el armario, cosas que hemos hecho que provocan que perdamos el respeto por nosotros mismos, que nos avergonzaría que salieran a la luz pública y nos impiden gozar de las bendiciones que el Señor nos da. Pero debemos recordar que el amor de nuestro Padre es incondicional. No importa lo que fuimos o lo que hicimos. Él nos ama a pesar de nuestros errores y nuestras infidelidades y va por nosotros cuando nos desviamos de Su camino.

El brindis final – (versión extendida)
#641

Tres regalos invaluables que alimentarán nuestro espíritu a través de la historia de las bodas de Caná. Y al igual que en esa boda, levantamos nuestra copa con el mejor vino de la casa, para terminar el año con un brindis final por las bendiciones que hemos recibido y las que están por venir, los proyectos que están por germinar, por la familia, por la salud y por el amor que está por fructificar.

Tú pagas tu boleto a Tarsis
#640

Cuando Dios le ordena a Jonás que vaya a Nínive a predicar a los crueles y temidos asirios, Jonás se rebela, decide ir en contra de Su voluntad, encuentra un barco que va a Tarsis, paga su boleto y emprende un largo y tempestuoso viaje en el que es echado al mar y es tragado por un pez que lo vomita en el puerto al que el Señor originalmente lo mandó. Siempre que uno desobedece a Dios el viaje es más largo y el regreso es más difícil. Entonces, si algo te está costando más de lo que pensabas pagar, está durando más de lo que pensabas quedarte y te ha llevado más lejos de lo que pensabas ir, es muy probable que estés yendo para Tarsis, que estés en una relación disfuncional, que estés emprendiendo algo que Dios no te mandó a hacer y que tu navegar te esté llevando a un puerto equivocado.