VER MÁS VIDEOS
Rodeados – Parte I
#584

Las personas negativas, las frustraciones, la presión social para que seamos ‘normales’, pueden de momento hacernos sentir que estamos rodeados por el enemigo, sin escapatoria alguna. Y cuando nos sentimos rodeados, vivimos con incertidumbre y temor, haciéndonos vulnerables a creer las cosas negativas que nos dicen y que lastiman nuestra estima. Si hoy te encuentras al borde del barranco, debes recordar que no estás solo y nunca estarás solo, porque el Señor está contigo y pelea tus batallas por ti. La primera parte de un mensaje para recargar tu espíritu.

Tras el filo perdido
#583

Hay momentos en la vida en que sin darnos cuenta perdemos la pasión por el Señor y estamos desanimados, con un vacío que nos agobia y que no sabemos cómo llenar. Es entonces que vamos pasando los días en piloto automático y sentimos que luchamos mucho, trabajamos mucho y no avanzamos. Nuestra mente está ocupada con la monotonía de la vida cotidiana y eso nos impiden acercarnos a Su presencia; perdimos el enfoque, como el discípulo de Eliseo perdió el hacha en el río. Si queremos recuperar el filo del hacha, tenemos que identificar la causa por la que perdimos la pasión, tenemos que volver al sitio donde perdimos todo lo que habíamos logrado y a partir de ahí podremos recuperar la comunión con Dios.

Parando el sol
#582

El Señor dijo: ‘No me hables a Mi de la montaña, háblale a la montaña de Mi’. Hay una montaña que está esperando tu orden. Y aunque te parezca que hay cosas que no entiendes, que no tienen solución, que hacen ruido a tu teología, tienes que ser un Josué al pararte con autoridad y fe sobrenatural ante el sol, para ordenarle que se detenga porque no puede oscurecer sin que veas tu sueño y el sueño del Señor cumplido en ti.  Si tu zarza ardió, si Dios prometió que te iba a dar la tierra… así será; no termina tu camino sin que Dios te bendiga. No te rindas, no bajes los brazos aun cuando te hayas equivocado, porque el Señor, como todo buen padre, va a cumplir todas las promesas que le ha dado a cada uno de Sus hijos.

¿Estuve bien?
#581

Hay momentos en la vida en que Dios te va a pedir que hagas algo humillante, algo que, si no tienes tu estima sana, puede darle un golpe mortal a tu orgullo. Tal fue el caso de Naamán, que por orgullo se negaba a zambullirse en el Jordán para sanarse de la lepra. Pero cuando sabes que Dios te eligió desde el vientre de tu madre y te dio un propósito de vida, nada te humilla, dejas atrás tus inseguridades y no te importa lavar los pies de quienes están a tu alrededor. Cuando comprendes quién eres en el Señor y entiendes que Él te ama tal cual eres, dejas de fingir, aprendes a ser auténtico y no tienes necesidad de vivir buscando la aprobación de los demás.