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911 para el 2017 – Parte II
#442

La Biblia, después de hablar sobre las bendiciones que conlleva el habitar con Dios, habla de una serie de promesas que tienen que ver con la autoridad que Dios nos da para vivir esta vida, autoridad que es delegada a través del Salmo 91:1 y que al usarla nos permite vencer problemas que atacan de frente como leones rugientes, o sigilosos como serpientes; problemas pequeños como zorras y aquellos imaginarios como dragones. La segunda parte de un mensaje de bendición para el 2017.

911 para el 2017 – Parte I
#441

‘El Salmo 91:1 es el versículo que contiene las promesas que nos sostienen en los tiempos de crisis. Y para que esas promesas se cumplan, el Señor debe ser nuestra morada, nuestro refugio diario, y debemos aprender a proclamar en fe las bendiciones que queremos para nuestra vida, porque Él nos librará del lazo del cazador y de la peste destructora y nos cobijará y protegerá de nuestros enemigos. Un mensaje de bendición para el 2017.

Corazones sin techo
#440

Un mensaje para aquellos que sienten que no han encontrado su refugio, el lugar al que pertenecen; aquellos que tienen familia pero no están conectados, que tienen amistades pero no amigos verdaderos. Hoy puedes abrir las puertas de tu corazón para dar cobijo al Jesús que muchos olvidan celebrar en la Navidad y que pasó gran parte de su vida por esta tierra siendo repudiado, perseguido y maltratado. Y cuando el Señor habite en tu casa y viva en tu familia, ya no te sentirás solo, tu vida se transformará y se llenará con Su presencia y con Su amor.

Las cartas del enemigo
#439

Cuando estás asustado y temeroso, te sientes víctima del enemigo y pasas la vida esperando que te ataque; es entonces que pierdes la confianza y la fe y haces alianzas con personas incorrectas, firmas contratos que no debes firmar y te endeudas por encima de tus posibilidades. Pero no debemos bajar los brazos ante los problemas y cuando recibamos ese aviso de desalojo, esa carta del acreedor, ese diagnóstico médico que nos preocupa, o esa demanda judicial, debemos extender esas cartas simbólicamente delante de Dios para que Él pelee nuestras batallas con nosotros, evitando así que el enemigo robe el fruto de nuestra cosecha.