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Acuérdate de olvidar (Versión Extendida)
#627

La ira y el enojo no dejan de ser sentimientos nobles que permiten catalizar emociones, al igual que la risa, la alegría y el llanto; pero si el enojo permanece en nosotros puede llegar a transformarse en un resentimiento que habita en lo profundo de nuestro ser y nos convierte en personas irascibles, tóxicas, llenas de un veneno que tarde o temprano va a infectar nuestras relaciones afectivas, laborales y sobre todo nuestra relación con el Señor. Por esto es importante que recordemos que el verdadero amor no lleva registro de las ofensas recibidas; para ser personas libres y sin rencores, debemos acordarnos de olvidar. La vida es demasiado hermosa para que el rencor nos quite la felicidad.

Escombros
#626

Igual que Israel levantó el muro protector de su ciudad a partir de los escombros que dejó el ataque de los babilonios, nosotros tenemos que levantarnos a partir de los escombros que hay en nuestra vida; escombros que pueden ser resultado de una muerte repentina, un matrimonio fallido, una quiebra financiera o una enfermedad sorpresiva. El camino de reconstrucción con frecuencia va a ser largo y difícil, pero no hay que bajar los brazos, no hay que rendirse… hay que construir un ladrillo a la vez, hay que seguir peleando, porque el próximo golpe puede hacer que ganemos la pelea.

Un día a la vez
#625

En ocasiones la vida nos hace volar tan rápido que sin darnos cuenta nos vamos preocupando por cosas que no son importantes, olvidándonos de procurar una dieta espiritual balanceada. Pero la Biblia siempre habla de que debemos vivir un día a la vez. Lo único que tenemos es el día de hoy, no podemos vivir llorando los fracasos del pasado, ni preocupados por la incertidumbre del futuro. Es importante saborear la vida, extraer lo más valioso de cada día y por la noche, cuando vayamos a dormir, recordar que cada mañana el Señor nos dará nuevas misericordias, nueva gracia y una nueva oportunidad para vivir.

Bajar de la ola
#624

La vida es como un mar lleno de olas que tenemos que aprender a surfear. Hay olas que, al subirte a ellas, te costará toda tu energía mantenerte en equilibrio y después de unos momentos te tirarán de la tabla y terminarás en el medio del mar, agotado, sin haber avanzado mucho. Pero si eliges la ola correcta, disfrutarás el viaje y terminarás por bajarte elegantemente cuando la ola termine. Si te sientes agotado física y mentalmente, necesitas identificar la ola incorrecta en la que te has subido, necesitas reflexionar cuáles fueron los puntos críticos que te ocasionaron este cansancio y después podrás cambiar de ola… Una invitación a vivir una vida intencionada y con propósito.