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Desempaca
#463

Tal vez seas de las personas que no estás cómodo en tu casa, ni con tu familia, ni con el apellido que te tocó, pero no te puedes permitir el lujo de no estar cómodo en la Gracia de Dios, porque por Gracia has sido salvo. Tienes que desempacar, bendecir el lugar donde Dios te puso y hacerlo tu hogar, porque sin hogar no puedes vivir; es necesario tener un sitio donde pertenecer o serás un corazón sin techo, un alma vagabunda que no podrá cosechar el fruto de la tierra que pisa.

Adictos a la apariencia
#462

¿Tiendes a preocuparte más por cómo te ves por fuera que por la persona que te estás convirtiendo por dentro? ¿Dedicas más tiempo a verte más atractiva o atractivo, que el tiempo que le concedes a la palabra de Dios para que moldee tu alma?¿Te cuesta trabajo servir al Señor si no te ves impecable, si no te sientes bien? Cuando tu imagen y tu apariencia son la prioridad en tu vida, no eres feliz y tu vida espiritual se ve afectada. No importa tus defectos ni tus faltas físicas… hoy tienes que reconciliarte con lo que eres para que Dios te pueda usar en plenitud.

5 secretos para abrir los cielos
#461

Para que los cielos se mantengan abiertos y goces del favor de Dios, tienes que buscar al Señor aun cuando los tiempos difíciles, los tiempos de persecución, lleguen a tu vida; tienes que ser perseverante como lo fue Eliseo; tienes que buscar la unidad y no la uniformidad; tienes que adorar a Dios con el corazón y con el alma y tienes que diezmar. Cinco secretos que, de seguirlos, llenarán tu vida de bendiciones.

La idolatría del servicio
#460

¿Sospechas en algún momento de tu vida, que mientras más obedezcas a Dios más te va a amar? ¿Has pensado alguna vez: ‘si yo obedezco al Señor en lo que me manda y estoy en Su voluntad, sé que me va a amar más’? Si respondes afirmativamente, podrías estar atascado en la cinta espiritual, sirviendo al Señor sin parar, pero sin lograr acercarte un poco más a Él. Dios no te ama si eres más obediente, si oras más, si ayunas más o si evangelizas más, Él te ama y te da Su gracia sin condiciones, sin restricciones… y eso no cambiará jamás.