VER MÁS VIDEOS
El vestidor de Dios (versión extendida)
#647

La “doctrina” ha sido el calmante ingerido por la iglesia, sólo calma el dolor pero esconde la causa de la enfermedad. Hay una clara diferencia entre doctrina y liberación; la iglesia está empeñada en esconder los problemas disminuyendo los síntomas. La iglesia está demasiado avergonzada con los síntomas como para tratar con el problema. No podemos condenar el aborto y esquivar a las madres solteras. Condenamos el divorcio pero si un matrimonio está en problemas, decimos que ya no pueden servir. Condenamos los homosexuales, los alcohólicos y otras adicciones, pero no estamos dispuestos a invertir las semanas, meses o años que puedan hacer falta para desenrollar las mortajas de la tumba. Si el homosexual no se hace heterosexual en el altar, lo dejamos atado. ¿De qué sirve sacar un antiguo criminal de la cárcel si no le damos un trabajo cuando se reinserta en la sociedad? Un mensaje fuerte para los que llegan en pedazos y aún no pueden armarse. Para los que llevan años heridos y aún no sanan del todo. Para los que son salvos, pero están en un largo proceso de cambio.

¡Aún eres mi hijo!
#646

No podemos permitir que las heridas dominen nuestra vida porque vamos a morir solos, amargados, intransigentes e inflexibles. No importa qué nos pasó en la vida, cuando uno termina de llorar se tiene que comenzar a levantar, porque si uno se reconcilia con sus heridas, si uno perdona, tiene oportunidad de sanar. ¿Tus padres no te hablaron? Habla con los tuyos ¿no te amaron? Da amor ¿no te dieron? Rompe ese egoísmo siendo generoso y de bendición a los demás. Recuerda que en la parábola del hijo pródigo el padre no recibe a su hijo con un ‘te lo advertí’, ni un ‘te lo dije’… va y lo abraza porque ¡aún es su hijo!

Las cosas tapadas no se curan bien
#645

Seguramente en tu niñez escuchaste a tu madre o a tu abuela decir que las cosas tapadas no se curan bien, refiriéndose a ese raspón en la rodilla que tú querías cubrir con una bandita. En términos espirituales este consejo funciona exactamente igual; es imposible sanar y mirar al futuro si tenemos en el alma heridas ‘tapadas’, rencores ocultos o un corazón adolorido por traiciones, por frustraciones, o por sueños rotos. Para sanar ese dolor hay que abrir el corazón y destapar nuestras heridas. Dios nos ama incondicionalmente y nos puede sanar hoy, pero tenemos que empezar por enfrentar nuestro pasado, perdonar a los que nos han causado dolor y perdonarnos también a nosotros mismos por las heridas que alguna vez ocasionamos.

Mesa para uno
#644

Cuando le preguntaron al Maestro cuál era el mandamiento más importante, respondió: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” y después agregó: “…Y amarás al prójimo como a ti mismo”. Ambos mandamientos son importantes, sin embargo con frecuencia nos olvidamos de amarnos a nosotros mismos. Y debemos recordar que sin amor la vida es insípida, el éxito no se disfruta y que no se puede amar si no nos sentimos amados. Todos necesitamos amor para estar completos y poder ser de bendición para los demás. Y para amarnos es importante de vez en cuando reservar una mesa para uno; debemos darnos tiempo para conocernos, consentirnos, valorarnos y sentirnos seguros de lo que somos y lo que hacemos.