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Territorio asignado
#446

A cada uno de nosotros -como dice Pablo en Corintios-, nos fue dada una manifestación especial y única del Espíritu para el bien de los demás, llámese esta manifestación: talento, unción, chispa divina, carisma o llamado; nadie tiene la misma mezcla de destrezas. Y frente a la lucha diaria, ante un preocupante diagnóstico médico, una crisis financiera o un problema familiar, uno puede decidir quedarse a vivir en la monotonía de una zona gris, o echar mano de nuestra mezcla única de destrezas y talentos para dar la espalda al desierto y avanzar en fe conquistando la tierra que ya nos fue asignada.

El síndrome de Atenas
#445

Hubo tres reacciones al sermón que Pablo predicó a los atenienses después de ver que ellos adoraban numerosos dioses. Cuando él les dijo: ‘varones vengo a anunciar al dios que ustedes no conocen’, algunos se burlaron, otros creyeron y otros más dijeron ‘queremos saber más de ese Dios’. ¿Cuál sería tu respuesta a Pablo? ¿Te conformas con creer en el Señor o en verdad quieres conocerlo? Para conocer a Dios tienes que relacionarte con Él día a día porque Él no es sólo sanador, Él no es sólo salvador, Él no es sólo proveedor, Él es tan grande que nunca terminas de conocerlo.

Una petición temeraria
#444

La mayoría de los cristianos hemos caído en el error de levantar un altar a la zarza y nos pasamos la vida celebrando en derredor de ella. Pero la zarza es sólo la unción que viene para comisionarnos, no para que vivamos celebrando estar ungidos. Moisés entendió esto; él pudo haberse quedado con la unción, adorando la zarza que ardió frente a él después de haber pasado 40 años olvidado en el patio trasero del desierto; sin embargo, no conformándose con el manto de la unción, clamó por ver la gloria de Dios. ¿Estarías tú dispuesto a hacer esa petición temeraria al Señor?

Origen
#443

En la película ‘Star Wars’ los guerreros tienen que decidir si están del lado de la fuerza o del lado oscuro, y en la vida espiritual hay que decidir si estás del lado de los que bendicen o del lado de los que maldicen. Siendo cristiano, obviamente uno quiere estar del lado de la bendición, sin embargo en ocasiones cruzamos al lado oscuro, ya sea por nuestra actitud ofensiva y nuestras palabras hirientes hacia los demás o al menospreciar las bendiciones que ya tenemos. Tomemos hoy la decisión ser agente de bendición y si tu nombre ha sido Jacob, de ahora en adelante será Israel y las bendiciones se multiplicarán para ti y para tu descendencia.