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The perfect storm
#622

A veces la tormenta perfecta en nuestra vida se desata porque una situación adversa, o un infortunio, genera un efecto dominó negativo. Y es que cuando se presentan una o dos dificultades a la vez, generalmente las podemos sortear; pero cuando las crisis se van sumando y amenazan áreas críticas como las finanzas, las relaciones, el trabajo, o la salud, es ahí que nos preguntamos ¿hasta dónde vamos a soportar? ¿por qué pasamos por momentos difíciles, si somos buenos cristianos? Pero debemos entender que las tribulaciones son parte de la vida y no se pueden evitar; aun siendo cristianos vamos a pasar por crisis y sufrimientos; la diferencia es que nuestra fe nos fortalece y resistimos las tormentas porque sabemos que el Señor nos sostiene en Su red de Amor y Gracia… y no nos dejará caer.

Estiércol para crecer
#621

Hay momentos en que nos empezamos a atrofiar, dejamos de crecer y el Señor tiene que enviar nutrientes para que crezcamos, de igual forma que el labrador tiene que mandar fertilizante a las plantas que lo necesitan. Recuerda, los sueños no mueren; en tu ADN está el poder de la resurrección porque esa misma tierra que crees que te enterró es la que te va a ayudar a subir, a reinventarte, a crecer. Un mensaje imperdible.

El mejor discurso de Dios
#620

Toda la generación que siguió a Moisés no pudo cruzar a la tierra prometida y ahora Josué tiene que terminar la tarea. Ante tamaña responsabilidad, Josué está temeroso, siente pánico; y es ahí cuando el Señor habla con él y le da por lo menos seis magníficos principios que lo harán avanzar. Esos mismos principios que transformaron a Josué en un gigante de la fe, te van a ayudar hoy a ti, para que el miedo no te paralice y te haga perder tu destino, tu llamado. Cree, resiste, persevera… y se abrirán las puertas. Dios cumple todas sus promesas. Un mensaje para atesorar.

Deprimidos
#619

Cuando una persona está triste, deprimida, hay sobre su cabeza como una nube oscura que la sigue a todas partes, aun cuando cambie de casa, de trabajo o de cónyuge. Y es que la depresión no es una cuestión situacional, sino una enfermedad devastadora del espíritu que no respeta la estatura espiritual de nadie. Para vencer la depresión hay que comenzar por revelar nuestra tristeza; aun Elías, Moisés, Job y muchos otros héroes de la Biblia confesaron por momentos sentirse tristes y abandonados; después hay que tomar las riendas de nuestros sentimientos, decidir salir del pozo y descansar en el Señor con la confianza de que nuestra historia tiene un buen final.