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#74 | La ruta indirecta
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Si viajas con niños, hay una pregunta que debes enfrentar. Una pregunta que surge del asiento trasero apenas diez minutos de haber salido. La harán compulsivamente y con una pasión obstinada: “¿Ya llegamos?” Imagínate que les dijeras: “Todavía no llegamos. No llegaremos hoy, ni mañana, de hecho vamos a estar toda la vida de viaje”. Vas a conocer al Dios de la ruta indirecta, el que te lleva por el camino más largo. Pocas veces el camino de Dios es el más fácil, o el más directo, o el más agradable…pero siempre es el mejor camino. Si estás en un desierto, este es tu mensaje.

#73 | El elegido
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El jefe elige el escote por sobre la capacidad, las piernas por sobre el carácter. La maestra elige al que paga la cuota por encima del más esforzado. Los pastores eligen a sus hijos por encima de los llamados, como si el ministerio se heredara siempre. Las empresas eligen a la más bonita por encima de la hoja de vida. Los padres mismos eligen a sus favoritos y dejan a los renacuajos afuera. ¿No estás cansado de ese juego cruel? No hay dolor más grande que el de no ser escogido. Te vas a identificar.

#72 | La tercera línea
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¿Podemos tener contacto con Dios todo el tiempo? Podemos preguntarnos a diario: “¿Estoy en Tu voluntad?” “¿Te estoy agradando?” ¿Podemos conectarnos todo el tiempo que estamos despiertos, dormirnos en Sus brazos, y despertarnos en Su presencia? ¿Puedo poner a Dios en mi mente cada pocos segundos para que nunca se vaya? ¡Escojo hacer del resto de mi vida un experimento para responder estas preguntas! -dijo un conocido predicador y logró cruzar la tercera línea, esa que pocos logran atravesar con éxito. Desafiante.

#71 | Crónica de un milagro
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Su secretaria es un poco seca, pero él tiene una sonrisa cálida que le quitaba el temor a cualquiera que entrara en su oficina. Tiene diplomas colgados en la pared y una silla giratoria de cuero. Su matrimonio no es ejemplar, pero mejor que la mayoría. Pastorea una iglesia de buen número, su nombre es respetado. Es bueno en los deportes y su iglesia cumplirá 20 años; le faltan diez años para jubilarse y vivir su otoño con suaves vinos y nietos juguetones. Hablamos de Jairo, y no podrás creer cuando lo escuches contar el testimonio en primera persona, del milagro que cambió su vida. Asombroso.