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#38 | Quédate quieto – Parte I
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No es pecar demasiado lo que nos está matando, sino que nuestro horario nos está aniquilando. Vivimos apurados y dejamos a Jesús como una manchita que se aleja en el espejo retrovisor. Vivimos la vida en los carriles rápidos, porque ya no tenemos carriles para ir despacio. Un mensaje que te va a hacer parar. Especial para los que tienen ganas de gritar: ¡Paren el mundo que me quiero bajar!

#37 | Historias mínimas
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El Señor siempre trató de evitar las multitudes. Él anduvo con algunos pocos tipos, curó a un par de leprosos y a uno o dos paralíticos y a un tipo ciego. Hizo algo de vino, ayudó a tres o cuatro mujeres, resucitó a uno o dos muertos, calmó a uno o dos locos, hizo una escena en el templo, dijo algunas cosas sorprendentes y luego desapareció. ¿Qué hubiese hecho de haberse quedado cuarenta años y con esta tecnología? Cuando la historia se escribe con detalles pequeños.

#36 | Los favoritos de Dios
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Dios no hace acepción de personas… pero ¿y si Dios tuviese favoritos? Cuando tienes un propósito que cumplir y una misión que debe ser llevada a cabo, Él envía a sus ángeles a brindarte una “protección especial”. El avión no se cae, si tú viajas en él; la empresa no quiebra si tú trabajas en ella; el matrimonio no fracasa si tú formas parte de él. Alentador y emocionante.

#35 | Canta tu canción
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¿Por qué crees que si Jesús sanó a diez leprosos, solo uno volvió agradecido? Y casualmente quien regresó era el menos religioso. Imagínate a un leproso que tiene que entonar una canción de agradecimiento, aún cuando todavía no se ha sanado. Sea lo que fuere que te esté sucediendo, luego de este mensaje, nunca dejarás de cantar tu canción. Un mensaje de acción de gracias inolvidable.