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¿Bailamos?
#634

De todos los hombres que aparecen en las Escrituras, posiblemente David ha sido uno de los más agradecidos con Dios… y no tuvo reparos en demostrarlo. Aun siendo perseguido como delincuente, él nunca dejó de adorar y cantar. Y cuando finalmente asume el trono del pueblo israelí, David deja a un lado sus inhibiciones y sus ropas reales para bailar por las calles casi desnudo, celebrando junto con el pueblo la entrada del Arca del Pacto en Jerusalén. Aprendamos de David a ser auténticos y agradecidos, a bailar con gozo, a celebrar con alegría y sin vergüenza las bendiciones de nuestra vida, despojándonos de todo aquello que nos estorba en el camino del Señor.

El calendario de los tontos
#633

El tiempo es un gran timador que nos hace creer que podemos hacer mañana lo que debimos haber hecho ayer y se nos va pasando la vida. Y aunque tengamos toda la intención de enfocarnos en hacer lo que es importante, vamos postergando las cosas y al final del día nos damos cuenta que lo importante fue sacrificado en el altar de lo urgente, o que nuestra agenda del día se llenó con boberías. Recordemos que Dios no bendice intenciones, sino hechos, obras, acciones; por eso es importante abrir puertas, ser proactivos y provocar que las cosas ocurran en nuestra vida. No esperes a mañana para ser de bendición, para servir, para predicar, para diezmar, para honrar… hoy, ahora, este es el momento para seguir al Señor.

Heridas de vida
#632

Aquel que ha luchado y peleado en la vida, lleva heridas en su corazón, ya sea por un fracaso en el amor, una quiebra financiera, una niñez infeliz, una enfermedad letal o un accidente inesperado. Y aunque la sociedad nos enseña que debemos ocultar nuestras heridas para no parecer vulnerables y débiles ante los demás, no debemos olvidar que las heridas son una placa de honor que muestran que no nos rendimos y que nos aferramos al Señor hasta salir de las crisis. Nunca te avergüences de tus heridas, porque son lo que te hace diferente y valioso. Cuenta tus batallas aun cuando pienses que no eres digno de Su presencia. Nunca un hijo del Creador va a perder el derecho a comer el pan de vida y a beber el agua de Su fuente. Recuerda las palabras del Señor: ‘Bástate de Mi gracia porque Mi poder se perfecciona en tu debilidad’.

¿Qué te mandé a hacer?
#631

A la mayoría nos pasa que en algún momento en la vida nos olvidamos cuál fue nuestro primer llamado, ya sea porque nos aferramos a una vida cómoda y no queremos cambiar, porque nos llenamos de actividades que nos hacen desviarnos de nuestro propósito, o porque nos sentimos indignos de caminar con el Señor. Y hoy el Él nos vuelve a preguntar lo mismo que a Pedro después de su traición: ¿qué hay en tu corazón? ¿todavía me amas? ¿recuerdas qué te mandé a hacer? Un mensaje imperdible para volver a la Palabra y alimentar nuestra alma.