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Escombros
#626

Igual que Israel levantó el muro protector de su ciudad a partir de los escombros que dejó el ataque de los babilonios, nosotros tenemos que levantarnos a partir de los escombros que hay en nuestra vida; escombros que pueden ser resultado de una muerte repentina, un matrimonio fallido, una quiebra financiera o una enfermedad sorpresiva. El camino de reconstrucción con frecuencia va a ser largo y difícil, pero no hay que bajar los brazos, no hay que rendirse… hay que construir un ladrillo a la vez, hay que seguir peleando, porque el próximo golpe puede hacer que ganemos la pelea.

Un día a la vez
#625

En ocasiones la vida nos hace volar tan rápido que sin darnos cuenta nos vamos preocupando por cosas que no son importantes, olvidándonos de procurar una dieta espiritual balanceada. Pero la Biblia siempre habla de que debemos vivir un día a la vez. Lo único que tenemos es el día de hoy, no podemos vivir llorando los fracasos del pasado, ni preocupados por la incertidumbre del futuro. Es importante saborear la vida, extraer lo más valioso de cada día y por la noche, cuando vayamos a dormir, recordar que cada mañana el Señor nos dará nuevas misericordias, nueva gracia y una nueva oportunidad para vivir.

Bajar de la ola
#624

La vida es como un mar lleno de olas que tenemos que aprender a surfear. Hay olas que, al subirte a ellas, te costará toda tu energía mantenerte en equilibrio y después de unos momentos te tirarán de la tabla y terminarás en el medio del mar, agotado, sin haber avanzado mucho. Pero si eliges la ola correcta, disfrutarás el viaje y terminarás por bajarte elegantemente cuando la ola termine. Si te sientes agotado física y mentalmente, necesitas identificar la ola incorrecta en la que te has subido, necesitas reflexionar cuáles fueron los puntos críticos que te ocasionaron este cansancio y después podrás cambiar de ola… Una invitación a vivir una vida intencionada y con propósito.

Control de calidad
#623

Muchos de nosotros queremos obtener resultados inmediatos y sin dificultades en la vida, como cuando metemos una comida congelada a un microondas; sin embargo, esta mentalidad de microondas no funciona en el mundo espiritual. Antes de darnos bendiciones y antes de exponernos ante los demás, el Señor hace un último control de calidad para probar nuestra paciencia, nuestro carácter y nuestras motivaciones, y si no estamos listos para ser de bendición a los demás, el Señor nos llevará a un sitio oculto para procesarnos hasta que podamos ser expuestos como perlas cultivadas y no tengamos de qué avergonzarnos.