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Reinventarse
#591

Todo lo bueno, lo malo, lo fácil o lo difícil que estamos viviendo, no es para siempre, es una temporada, sólo una etapa; y si tenemos la habilidad para reconocer en qué temporada vivimos, va a ser más fácil experimentar la guía de Dios. Mientras más pronto podamos reconocer cuándo una temporada ha terminado y otra ha comenzado, más pronto podremos reinventarnos y dejar atrás el pasado para adaptarnos a las nuevas circunstancias. Los tiempos cambian inevitablemente y debemos aprender a considerar cada temporada que atravesamos, como una oportunidad para crecer y acercarnos más al Señor.

Gente de la promesa
#590

Con frecuencia tenemos la mente frágil, nos olvidamos de todo lo que Dios nos prometió y nos paramos ante la vida inseguros y con temor. Pero debemos recordar que, en la Biblia, los héroes de la fe comparten un común denominador: edificaron su vida en las promesas de Dios. Por la fe en las promesas del Señor, Noé construyó un arca cuando no llovía, Abraham abrazó la esperanza de tener hijos a pesar de su avanzada edad y María afrontó los problemas de un embarazo inesperado. Cualquiera que sea la situación por la que estemos atravesando, siempre hay una promesa de Dios para fortalecernos. La pregunta que hoy debemos hacernos es: ¿sobre qué vamos a edificar nuestra vida… sobre las circunstancias o sobre las promesas de Dios?

Stand by me – Parte II
#589

Por alguna razón, en algunos momentos de la vida nos olvidamos de la omnipresencia de Dios y aunque sabemos que Él está en todas partes, pensamos que no está con nosotros; nos sentimos solos, abandonados y nos volvemos rebeldes o caemos en una depresión. Pero no hay ningún sitio que vayamos en que Dios no entre; el Señor conoce todos nuestros errores, nuestros pecados, nuestros momentos tristes y también nuestras buenas obras. La Palabra dice: ‘Tú has recogido todas mis lágrimas y las has guardado en Tu redoma’. Recordemos siempre que Él está con nosotros en los días nublados y en los días soleados. Un mensaje para atesorar.

Stand by me – Parte I
#588

Cualquiera que sea el lúgubre pasillo en que te encuentres, cualquiera que sea tu momento de soledad, ya sea el dolor de una muerte inesperada, la incertidumbre de emprender un proyecto de mucho riesgo, la desazón de un desempleo o de días interminables en un hospital, o el amargo papel de un divorcio, tienes que saber que Dios está allí contigo, observándote, cubriéndote, rodeándote… sólo tienes que pedirle ‘quédate conmigo’.