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Yo también
#574

Todos tenemos debilidades de carácter, pero no todos las aceptamos; peor aún, algunos fingimos que no existen y escondemos nuestras fallas ante los demás y ante Dios. Pero debemos conocer y aceptar nuestros fallos, pues el Señor en ocasiones permite que los tengamos porque eso nos ayuda a identificarnos con todos aquellos que son débiles como nosotros. Recordemos que es en gran medida debido al dolor y a la humanidad que compartimos, que podemos ser empáticos y ‘tocar’ a las personas que nos rodean. Podemos ser de mayor bendición a los demás, cuando somos auténticos y humildes al decir: ‘yo también he pasado por eso’, ‘yo también he pecado como tú’, ‘yo también, a pesar de todo, he recibido la gracia y el amor del Padre’.

Estás en proceso
#573

Muchas personas creen que cuando aceptan a Cristo y pasan por las aguas del bautismo, dejan atrás sus pecados y se vuelven santos de inmediato. Pero el cambio lleva tiempo, no es algo instantáneo, así que tendrás que seguir luchando día a día con tus debilidades, con tu mal carácter, con tus adicciones. Y aunque en momentos te invada la frustración y sientas que no creces como persona, que tropiezas con la misma piedra una y otra vez, debes entender que el Señor está trabajando en ti, que eres un modelo sin terminar y Él te ama y te usará para Su gloria tal como eres; igual que amó y usó a Pedro, Moisés, Gedeón y David, con sus virtudes, sus luchas y sus imperfecciones. Un mensaje para atesorar.

No calificas
#572

Seguramente en algún momento en la vida has escuchado a alguien decirte que ‘no calificas’. En la escuela, en el trabajo o en la familia somos evaluados continuamente y esto nos puede llevar a dudar y preguntarnos si estamos a la altura de lo que Dios quiere de nosotros, de lo que nuestra familia espera que seamos. Pero uno no debe ir por la vida calificándose por el entrenamiento y la competencia, porque el sistema de calificación de Dios es diametralmente opuesto al nuestro; Él no mira lo que el hombre mira, Él mira el corazón. Para vivir en plenitud y ser mejores cada día, debemos aprender a aceptarnos como somos, con nuestros errores y debilidades, debemos confrontar esas partes que preferiríamos ignorar y entender que estamos en un proceso de cambio, que somos gente en reparación.

Necesito un bastón
#571

La vida no te cambia, uno cambia a la vida, uno provoca a la vida; por eso es determinante que cuando el Señor te pregunta: ‘¿qué quieres que haga por ti?’ la respuesta sea inmediata: ‘esto es lo que yo quiero’. Pero si no sabes lo que hay en tu corazón y lo que quieres logar, puedes terminar pidiéndole un bastón, en vez de pedirle la vista; o pidiéndole muletas en vez de pedirle piernas nuevas. La Biblia dice que el Señor puede darte en abundancia; entonces, pide en grande, aunque sientas que no estás listo para avanzar. Si tu expectativa es grande, el aceite será grande y podrás ser de mayor bendición para la gente a tu alrededor.