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El foso de la discordia
#512

Cuando Dios te bendice y te unge, una túnica de colores – en términos espirituales-, cae sobre ti haciéndote especial, pero también provocando odio, envidia y frustración en la gente a tu alrededor. Si quieres marcar una diferencia con tu unción, debes actuar, salir del estatus quo, aunque te expongas y la gente te critique, te rechace y te confine al fondo de un foso… Y si hoy estás en un foso, no desfallezcas, mira hacia arriba y mantén tu fe, porque vas a salir de ahí… no sin dolor, tal vez no en el tiempo que esperas, pero vas a salir victorioso, vas pasar a través de las aguas y no te anegarás; a través del fuego y no te quemarás.

Un par de minutos
#511

Tú podrías levantarte todos los días a las cinco de la madrugada, tener cuatro empleos y tu agenda llena de actividades, y aun así tener flojera espiritual por no aprovechar las oportunidades que Dios te da. El tiempo de Dios siempre se mide en términos de eternidad y nuestro paso por la vida son apenas dos minutos, por eso es necesario redimir el tiempo, el kairos, porque el cronos se mide en minutos, pero la vida se vive en momentos; y discernir esos momentos, discernir la voz de Dios, es vital para no dejar pasar los momentos sagrados y para vivir reflejando Su gloria.

Keep Calm
#510

Hay calamidades y crisis que ocurren sin anuncio en la vida, que pueden dejarnos frustrados, confundidos, llenos de dolor. Y para superar esas crisis, necesitamos mantener la calma, seguir confiando en el Señor… y seguir un plan, como hizo José al administrar la hambruna en Egipto. Si bien es cierto que no podemos controlar las eventualidades ni los infortunios que a veces ocurren en el diario vivir, debemos ser estrategas de la vida, administradores de Dios, para potenciar el plan que Él tiene para cada uno de nosotros. No debemos permitir que la crisis nos paralice, debemos conservar la calma y seguir adelante.

Lenguaje de señales
#509

En el año 2004, la comunidad Moken en Asia sobrevivió al tsunami más grande de la historia, porque supieron leer a tiempo las señales de la naturaleza que los rodeaba. De igual forma que los Moken leen el océano, los cristianos deberíamos entender el lenguaje del Espíritu, las señales divinas. Nosotros deberíamos aprender a leer la vida y a tener discernimiento para saber cuándo hay puertas abiertas y cuándo hay puertas cerradas, porque proponerse traspasar una puerta que Dios cerró, o no pasar una puerta que Dios abrió es como ignorar las señales de un inminente tsunami. Un mensaje para atesorar.