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Borrando las evidencias
#520

Cuando fueron a aprehender a Jesús para llevarlo a la cruz, Pedro, en un arrebato, sacó su espada y cortó la oreja de uno de los siervos del sumo sacerdote. Entonces Jesús dijo: ‘basta ya, dejad’ y pegando la oreja al criado, le sanó, borrando así toda evidencia de la ofensa de Pedro. En la vida hay momentos de traición, de dolor, de pecado, que van a querer perseguirte por el resto de tu existencia, pero si te has arrepentido y has entregado tu corazón a Cristo, Él ya borró las evidencias -al igual que lo hizo con Pedro-, y ahora depende de ti que dejes atrás los lamentos, la culpa y el dolor. Recuerda siempre que, para Dios, eres más importante tú, que tus errores y tus pecados.

Infarto
#519

Así como hay ciertos síntomas que, cuando uno logra identificarlos a tiempo, hacen que sea posible prevenir un infarto, también hay síntomas que nos pueden ayudar a eludir un infarto espiritual. Y si hoy haces un auto-diagnóstico de tu vida y te das cuenta que escuchas la palabra de Dios y te aburre, que has perdido el anhelo de estar en Su presencia, que hace tiempo que no puedes orar y ya no lees la Biblia, es muy probable que tu alma esté cansada y estés al borde de un infarto espiritual. Tienes entonces que buscar el apoyo de alguien que sea más espiritual que tú, alguien que no te juzgue y te aliente a salir adelante, a no caer en malos hábitos, a volver a la disciplina de la oración y a buscar al Señor con todo tu corazón.

Hacer nada
#518

Alguna vez el Señor dijo: ‘venid a mí todos los trabajados y los cargados, que yo los haré descansar. Tomad mi yugo sobre vosotros… porque mi yugo es fácil y ligera mi carga’. Tenemos que aprender a tomar en la vida las asignaciones difíciles con un yugo fácil, descansando nuestra alma en Él, sabiendo que el Señor nos acepta y nos ama como somos. Hagamos hoy un alto para descansar, tengamos un momento de ‘hacer nada’, para dejar que nuestra alma nos alcance y poder así encontrar nuestro propósito en la vida.

Busca tu propio ángel
#517

Cuando era adolescente, una mujer llamada Agnes sintió el llamado a construir un orfanato y siguiendo su sueño, trabajó durante 50 años en favor de los niños de los barrios más pobres de Calcuta, ganando por su labor el premio Nobel de la paz. Cuando le preguntaban luego a Agnes, conocida como la Madre Teresa, cómo hizo para marcar una diferencia, ella respondía: ‘No me pidas que te cuente cómo hice yo, búscate tu propio Calcuta, tu propio ángel’. …Te has preguntado alguna vez ¿cuál es tu ángel? ¿dónde está tu pasión?