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Cambio de escenario
#648

Continuamente los escenarios de la vida se nos van moviendo como se mueve la escenografía en las obras de teatro y necesitamos ser buenos mayordomos para saber administrar los días de sol y los días de lluvia. Recordemos que en ocasiones Dios nos cambia de lugar para que tengamos una perspectiva diferente; o nos pone en el fondo de un pozo para obligarnos a levantar la vista al cielo buscando Su rostro. Y si bien es cierto que no nos gustan las temporadas en el pozo, debemos reconocer que José no hubiese llegado a Egipto sin pasar por una temporadas de hoyos. No se puede vivir en una eterna primavera, pues llegarán también el otoño y el invierno. La pregunta es: ¿estamos listos para esos cambios de escenario?

El vestidor de Dios (versión extendida)
#647

La “doctrina” ha sido el calmante ingerido por la iglesia, sólo calma el dolor pero esconde la causa de la enfermedad. Hay una clara diferencia entre doctrina y liberación; la iglesia está empeñada en esconder los problemas disminuyendo los síntomas. La iglesia está demasiado avergonzada con los síntomas como para tratar con el problema. No podemos condenar el aborto y esquivar a las madres solteras. Condenamos el divorcio pero si un matrimonio está en problemas, decimos que ya no pueden servir. Condenamos los homosexuales, los alcohólicos y otras adicciones, pero no estamos dispuestos a invertir las semanas, meses o años que puedan hacer falta para desenrollar las mortajas de la tumba. Si el homosexual no se hace heterosexual en el altar, lo dejamos atado. ¿De qué sirve sacar un antiguo criminal de la cárcel si no le damos un trabajo cuando se reinserta en la sociedad? Un mensaje fuerte para los que llegan en pedazos y aún no pueden armarse. Para los que llevan años heridos y aún no sanan del todo. Para los que son salvos, pero están en un largo proceso de cambio.

¡Aún eres mi hijo!
#646

No podemos permitir que las heridas dominen nuestra vida porque vamos a morir solos, amargados, intransigentes e inflexibles. No importa qué nos pasó en la vida, cuando uno termina de llorar se tiene que comenzar a levantar, porque si uno se reconcilia con sus heridas, si uno perdona, tiene oportunidad de sanar. ¿Tus padres no te hablaron? Habla con los tuyos ¿no te amaron? Da amor ¿no te dieron? Rompe ese egoísmo siendo generoso y de bendición a los demás. Recuerda que en la parábola del hijo pródigo el padre no recibe a su hijo con un ‘te lo advertí’, ni un ‘te lo dije’… va y lo abraza porque ¡aún es su hijo!

Las cosas tapadas no se curan bien
#645

Seguramente en tu niñez escuchaste a tu madre o a tu abuela decir que las cosas tapadas no se curan bien, refiriéndose a ese raspón en la rodilla que tú querías cubrir con una bandita. En términos espirituales este consejo funciona exactamente igual; es imposible sanar y mirar al futuro si tenemos en el alma heridas ‘tapadas’, rencores ocultos o un corazón adolorido por traiciones, por frustraciones, o por sueños rotos. Para sanar ese dolor hay que abrir el corazón y destapar nuestras heridas. Dios nos ama incondicionalmente y nos puede sanar hoy, pero tenemos que empezar por enfrentar nuestro pasado, perdonar a los que nos han causado dolor y perdonarnos también a nosotros mismos por las heridas que alguna vez ocasionamos.